El perro fregona, el disfraz que lo peta en Internet
Todos hemos pensado alguna vez lo de “este perro parece una fregona”.
Todos hemos pensado alguna vez lo de “este perro parece una fregona”.
Nuestra historia está llena de descubrimentos casuales, y estos hallazgos por sorpresa, muchas veces, son los que nos hacen reconstruir y conocer todos esos acontecimeintos pasados que nos han llevado a ser lo que hoy somos.
LLega el otoño-invierno, el frío, las mesas camillas, el recogimiento y el ganchillo, mucho ganchillo.
Hey_Reilly, en su popular cuenta de Instagram se divierte, juega a parodiar las grandes marcas de la moda o fusionarlas con otros logotipos.
La vida está llena de maravillosas contradicciones, de polos opuestos que se atraen, de antagónicos que pueden tener cosas en común, de incompatibilidades reconciliables que se relativizan gracias al sentido del humor, uno de los motores vitales más eficaces.
Los animales nunca dejan de sorprendernos, nos flipa que tengan reacciones propias de los humanos, en mil ocasiones, más humanas que las nuestras propias; y es que hay bichejos a los que les falta hablar y nos encantaría saber qué tendrían que decir.
La naturaleza mimetiza, de manera asombrosa, muchas partes del cuerpo humano creando una simbiosis erótico festiva; así las nueces parecen cerebros, muchas frutas vaginas, los espárragos falos, los huevos testículos o los champiñones...los champiñones parecen culos.
Arte, técnica, moda y artesanía han ido de la mano, a lo largo de la historia, para definir los peinados estrella de cada época.
El mundo calendario es de lo más variado y exótico; a pesar de que todos tenemos una agenda en nuestros teléfonos, siempre nos gusta tener un almanaque físico, en la cocina por ejemplo, en el que poder apuntar las citas del médico, los cumpleaños o ir tachando los días en la cuenta atrás hacia un evento que esperamos con ansia.
¿Os imagináis no tener contención alguna y actuar según los instintos más primarios sin pensar en las consecuencias?