Un artista llena de magia un bosque belga escondiendo gigantes y trolls de madera
Thomas Dambo construye trolls de madera gigantes y los esconde en la naturaleza y los bosques.
Thomas Dambo construye trolls de madera gigantes y los esconde en la naturaleza y los bosques.
Hay artistas que tienen una visión sobre el arte y las intervenciones totalmente diferente al resto; hay artistas que tienen clarísimo el concepto de tomar prestado, mejorar y devolver en un acto que conlleva un gran espíritu altruista.
Los murales y las intervenciones urbanas, normalmente, cumplen una función estética y cultural llevando el arte a las calles pero, en esta ocasión, tiene un objetivo solidario y humano llevando un trozo de libertad a los muros de una prisión.
La creatividad y la imaginación son esas dos cualidades que permiten ver y crear donde otros no ven nada; hay artistas que saben aprovechar sus recursos, reinventar materiales y dar nuevas formas a cosas tan naturales y, en apariencia, tan inservibles, como un trozo de madera.
Los bosques y la naturaleza, con todos los habitantes reales e imaginarios que los habitan, son una contínua fuente de inspiración de cuentos, leyendas e historias que nos han contado y que contamos, pero además sirven para inspirar y crear arte, un arte que se integra y se mimetiza con el entorno natural hasta el punto de que parece emerger de él.
El nivel de realismo que algunos escultores impregnan a sus creaciones es asombroso; si, además, una escultura de corte realista se halla en un entorno natural, pongamos un océano, la imagen que da el conjunto es impresionante, el límite entre lo que puede parecer real o imaginario se hace finísimo.
Las esculturas de misteriosos niños cubiertos de musgo de la artista Kim Simonsson.
El artista austríaco Willi Dorner amontona cuerpos humanos en rincones y grietas en su proyecto Bodies in Urban Spaces.