Rudolf Nureyev, fotografiado por Richard Avedon en París, en 1961, el año en que la estrella de Kirov desertó de la Unión Soviética.
Rudolf Nureyev es un icono cultural del siglo XX. El lujo y el «glamour» protagonizaron la mayoría de los capítulos de su trayectoria. Sin embargo, el bailarín ruso tuvo una infancia asolada por el hambre y la miseria.

Su espectacular físico fue objeto de deseo para ambos sexos y su manera sofisticada de bailar le convirtió en un mito, declarado el mejor bailarín del siglo XX por una buena parte de la crítica especializada.

Un alma solitaria de quien se decía que rompía el aire cuando bailaba, no sólo destacó en el ballet clásico, sino también como actor, director de cine y de orquesta. No le bastó con Cascanueces, Raymonda, La bella durmiente, El lago de los cisnes y Romeo y Julieta, se atrevió también a llevar a escena, en 1970, su propia versión de El Quijote, de Cervantes.
Estas fotografías, forman parte de una serie realizada por el monumental fotógrafo Richard Avedon, en París, en 1961.


Richard Avedon (Nueva York, 1923 - San Antonio 2004), fue uno de los imprescindibles fotógrafos de mediados del siglo XX, conocido por sus retratos y su fotografía de moda.








Un obituario publicado en The New York Times dijo de él: "Sus fotografías de moda y sus retratos fotográficos ayudaron a definir la imagen de Estados Unidos y del estilo, la belleza y la cultura del último medio siglo". Su trabajo y su mirada siempre nos fascina.