«Anatomía de la pertenencia»: donde arraigan la memoria y el olvido

«Anatomía de la pertenencia»: donde arraigan la memoria y el olvido

Una noticia sobre un agricultor de Gaza cuyos olivos no conseguían crecer porque, bajo la tierra, un antiguo mosaico bizantino impedía el crecimiento de las raíces fue el punto de partida conceptual de Anatomía de la pertenencia.

Nacido en Diyarbakır (Turquía) en 1986 y afincado entre Ámsterdam e Izmir, Suat Ögüt lleva años explorando aquello los vínculos invisibles que sobreviven bajo la superficie de los lugares y de las personas.

Sus proyectos anteriores ya apuntaban en esa dirección. En The Future of the Me-nemen-Mory reconstruyó historias vecinales a través de la comida y, en The First Turk Immigrant or The Nameless Heroes of the Revolution, recuperó una memoria familiar y migratoria ausente de los archivos institucionales.

Anatomía de la pertenencia, de Suat Ögüt.

Anatomía de la pertenencia consiste en un mosaico realizado junto al artesano sirio Abdurrahman Hamid mediante piedra natural y técnicas tradicionales. Sin embargo, lo más llamativo no es su aspecto, sino su ubicación. La pieza permanece enterrada bajo tierra, apenas visible para quien decide detenerse, agacharse y observar con atención.

Así explica el propio autor el origen y el significado de la obra:

«Anatomía de la pertenencia surgió a partir de una noticia sobre un agricultor de Gaza cuyos olivos no podían crecer porque un antiguo mosaico bizantino bajo tierra impedía que sus raíces se arraigaran. Este encuentro, donde la herencia cultural y la vida orgánica entraron en conflicto, se convirtió en el punto de partida conceptual de la obra. Tras la destrucción en Gaza, la historia adquirió una urgencia aún mayor, transformando el mosaico en una metáfora de la frágil interconexión entre tierra, memoria y olvido.

Anatomía de la pertenencia, de Suat Ögüt.

El proyecto desvía la atención de lo visible en la superficie hacia los sistemas ocultos bajo tierra. Las estructuras radiculares y las redes fúngicas se convierten en metáforas de la existencia diaspórica: formas de vida que se adaptan, se conectan y sobreviven, sin dejar de estar marcadas por sus orígenes.

Anatomía de la pertenencia, de Suat Ögüt.

En el centro de la obra se encuentra el olivo, una especie profundamente ligada a las geografías mediterráneas y a la memoria cultural, aquí reinterpretado como una presencia desplazada que intenta enraizar en un suelo desconocido.

Anatomía de la pertenencia, de Suat Ögüt.

Realizada en colaboración con el artesano sirio de mosaicos Abdurrahman Hamid, la obra se basa en técnicas tradicionales y piedra natural para integrar historias superpuestas en su forma.

Anatomía de la pertenencia, de Suat Ögüt.

Permaneciendo en gran medida invisible, Anatomía de la pertenencia invita a los visitantes a un proceso silencioso de descubrimiento, donde la pertenencia emerge no como algo fijo, sino como una negociación frágil y continua entre memoria, desplazamiento y conexión».

— Texto, de Suat Ögüt

Una obra que nos invita a reflexionar sobre lo que permanece oculto: las raíces, los recuerdos y los vínculos que siguen modelando nuestra relación con los lugares en los que vivimos.

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