Creemos que todas las maravillas del mundo están al aire libre, pero bajo nuestros pies, en entornos subterráneos, podemos encontrar bellezas arquitectónicas de la talla de las catacumbas de París o esta catedral polaca hecha en una mina de sal que podría ser el escenario perfecto de una nueva entrega de Indiana Jones.
La impresionante catedral subterránea hecha en una mina de sal en Wieliczka (Polonia) es una maravilla construida a 300 metros de profundidad que data de la Edad Media.
Esta rareza de la arquitectura de culto, alberga cuatro capillas exquisitamente construidas que están adornadas con esculturas en relieve, estatuas independientes y muebles con detalles de orfebrería, que incluyen candelabros y altares en forma de granito hechos a mano con la propia sal de la roca y que dan una extraña sensación de homogeneidad.
Aunque por la perfección del acabado y las proporciones, podríamos pensar que los creadores fueron expertos arquitectos, la verdad es que los responsables de esta belleza fueron un grupo de mineros creyentes que necesitaban un sitio en el que profesar su fe.
En la página web de esta catedral subterránea afirman, "Las minas siempre fueron sitios de religiosos y creyentes por el hecho de que trabajaban bajo tierra en constante peligro, en la oscuridad; es por eso que crearon capillas como lugares donde podían orar, y ganar fuerza y energía antes de enfrentar los desafíos que les esperaban o buscar la protección de los santos patronos del inframundo".
La mina de sal de Wieliczka es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y recibe a más de 1,2 millones de visitantes al año que admiran su belleza y su entorno único.
Si algún día tenéis la suerte de ser uno de ese más de millón de visitantes anuales, un consejo, que no os pillen lamiendo las paredes.
Wieliczka Salt Mine: Web | Instagram
h/t: My Modern Met
