No sabemos muy bien cómo explicar OFFF Barcelona sin que suene al típico festival creativo o de diseño.
Por un lado sí; hay charlas, charlas de estudios internacionales, talleres… pero luego la sensación con la que sales del festival es diferente. Es estar tres días dentro de un universo donde la simbiosis con otros creativos te recuerda por qué elegiste esta profesión.

Todo pasa en el Disseny Hub Barcelona, pero la esencia del festival desborda las paredes del edificio (literalmente). Este año, esa conexión se vuelve tangible a través de su identidad visual: hecha a partir de microorganismos creados para propagar la cultura.
El estudio Uncommon, junto a la artista Dasha Plesen, desarrollaron todo el ecosistema visual a partir de moho. Literalmente dejaron crecer microorganismos y documentaron cómo evolucionaban.
Pero lo más interesante es que ese cultivo sale de un encuentro previo al festival donde recogieron muestras de la gente para usarlas como base. El resultado es una identidad formada, literalmente, por las personas que dan vida al festival.

En OFFF nunca sabes qué vas a aprender, puedes entrar pensando que vas a ver diseño gráfico y acabar escuchando a alguien hablar de física cuántica y teorías sobre el universo, como ocurrió con la charla de James Beacham.
Porque en el diseño, como en la vida, todo está conectado. La transversalidad y lo interdisciplinar es lo que define el festival; desde diseñadores que investigan ciudades, artistas que trabajan con ciencia o estudios como Moment Factory, que mezclan tecnología, luz y arquitectura. No existe una sóla línea de trabajo, aquí las disciplinas se mezclan y se retroalimentan entre ellas.

En el festival hay hueco para todo el mundo. NXT es una plataforma dedicada a mostrar el futuro del diseño y la próxima generación de talento creativo, los estudiantes presentan sus proyectos en mini charlas. La creatividad más pura y cruda, sin expectativas y sin miedo (y sin responder a un cliente).

El OFFF no tiene límites, se expande y se mezcla con lo que pasa alrededor del Disseny Hub Barcelona. Puedes disfrutar de las charlas retransmitidas en el exterior, de la gente y el ambiente, del mercado de diseño y artesanos o del mapping… Y te das cuenta de que no es un evento cerrado, sino un ecosistema que se mezcla con la ciudad.
Cuando cae la noche, las personas se sientan fuera, en el césped, y mientras unos cenan y hablan, otros esperan a que comiencen las proyecciones sobre la fachada del edificio. En The Screen, un mapping abierto al público y gratuito, se proyectan piezas de estudios creativos de todo el mundo.

Sales del festival lleno y eso, probablemente, es lo mejor que tiene OFFF Barcelona que más allá de las notas, las fotos y las referencias te llevas una especie de contagio creativo; una recarga de energía.