No somos pocos los que nos estamos planteando seriamente hacer la maleta e irnos a VIVIR a un pueblo.
Tras un duro confinamiento donde han quedado al aire crudas evidencias sobre nuestro modo de vida, las prioridades parecen que han movido ficha y algo de conciencia y ahora, más que nunca, nos sentimos atraídos por un ritmo vital más real, más tranquilo, mejor. Este pueblo llamado Romangordo puede despertar, más si cabe, nuestras ganas de escapar de la gran ciudad.
Con apenas 300 habitantes y ubicado en la provincia de Cáceres, se ha hecho popular por ser un museo al aire libre. El pueblo está plagado de imágenes que marcan la identidad del pueblo.
Desde septiembre de 2016 se van llenando de color e imaginación estas calles, una iniciativa del Ayuntamiento de la localidad cacereña llevada a cabo por artistas extremeños y alumnos de Bellas Artes de Madrid. Como resultado, los proyectos "Puerta a puerta, pintamos nuestra vida y nuestra historia" y "Romangordo, imágenes que marcan la identidad de un pueblo".
Os dejamos con algunos de estos trampantojos de Romangordo en los que apetece introducirse, para mezclarse con las más variadas escenas. ¿Ilusión o realidad?
Los muralistas, y siempre dependiendo del tamaño, suele tardar entre 7 y 10 días en decorar una fachada.
El primer mural se realizó en septiembre de 2015 y he tenido la suerte de haber podido ver un trampantojo casi en exclusiva porque llegué al día siguiente de su inauguración. Tal y como me dijeron en la Oficina de Turismo, es un mural especial porque se escapa de la temática general de las tradiciones locales y se centra en la denuncia de violencia de género.
Ayuntamiento de Romangordo: Web
