Monica Piloni nos ayuda a tener pesadillas más creativas. En sus esculturas de muñecas, caballos, bailarinas, y contorsionistas, las partes han sido extraídas de sus sitios habituales y reubicadas en combinaciones antagónicas.

Las obras también conllevan cierta morbosidad, mezclada con ligeros clichés de la iconografía erótica, incluyendo muchos símbolos y una mezcla de estilos, dirigidos a nuestro subconsciente. Estos estilos y símbolos son lo que en última instancia, devolvemos a nuestro entorno, ya sea en nuestra existencia concreta o en una esencia abstracta.











