La artista residente en Brighton, Charlotte Bailey, estaba fascinada por la técnica tradicional japonesa de restauración llamada kintsugi, en la que un objeto de cerámica rota se repara con oro, plata o platino, para resaltar sus daños y el "honor" de su historia.
En su interpretación, Bailey utiliza un método de bordado para volver a montar un jarrón roto, una especie de híbrido entre kintsugi y zurcido con un bello resultado.

Primero envuelve cada pieza rota en tela y luego usa hilo de oro para remendar con esmero las piezas. Si bien el proceso no está destinado a hacer que el vaso sea de nuevo funcional, consigue producir un sorprendente objeto escultural. Nos encantaría ver muchos más de estos.




