Conoceremos la Italia cristiana, barroca, imperial, neorrealista, decadente y elegante a la vez, mil caras y un mismo hechizo.
Italia es la gran belleza encapsulada en una moneda tirada al aire y en una promesa, unas fotos eternas, unos mejillones al vapor, un mercadillo de Portaportese en busca de viejos tesoros.

Italia son ruinas, es esplendor, porciones de pizzas, atardeceres, emoción; Italia es cine.
Las calles de Italia nos llevan a un caos armónico de autobuses gratuitos, escenas de películas antiguas; todo eso y para siempre.


Por eso, nos ha encantado asomarnos a las fotografías de Charles Traub, un fotógrafo estadounidense que acostumbra a pasar sus vacaciones por Europa. Enamorado de Italia, durante los años 80 viajó en numerosas ocasiones al país.
Como buen fotógrafo, su cámara siempre le acompañaba allá por donde iba para recoger la vida que se asoma a cada paso.



Esta serie, titulada Dolce Via: Italy in the 1980s, captura la vida cotidiana y el espíritu vibrante de las ciudades italianas durante ese periodo.
Las imágenes de Traub en Italia se caracterizan por su vibrante color, su espontaneidad y su enfoque en momentos efímeros de la vida urbana.





Las fotografías presentan escenas típicas de la vida italiana: gente en cafés, mercados, playas y calles, siempre con un ojo atento a las interacciones humanas y a las peculiaridades culturales.
Traub utilizó una cámara de formato medio, lo que le permitió capturar imágenes con un alto nivel de detalle y color. Su estilo se destaca por el uso del color brillante y saturado, y por una composición que a menudo enmarca a sus sujetos en situaciones divertidas, irónicas o simplemente cotidianas.

Dolce Vita es una celebración de la cultura y el estilo de vida italiano, una exploración visual de la Italia de los años 80, mostrando tanto lo clásico como lo contemporáneo.
La obra de Traub durante este periodo es una mezcla de humor, calidez y una profunda empatía por la vida que observaba a su alrededor.















