«O vascio», término dialectal napolitano para designar el “bajo”, se refiere a pequeñas viviendas en planta baja con fachada a la calle, típicas del centro histórico de Nápoles.
Su presencia documentada desde la Edad Media refleja un fenómeno social de larga duración, vinculado a la marginalidad urbana y a la persistente desigualdad económica de la ciudad.

Desde la perspectiva de la antropología urbana, los “bassi” funcionan como microespacios de convivencia y supervivencia.
Sasha Asensio, nacido en Brasil de padres asturianos, reside en España desde hace más de 25 años. Comenzó su carrera fotográfica a los 17 años en São Paulo, influenciado por su padre, Eduardo Asensio, reconocido pintor en el mundo del arte del país carioca.

Las familias que los habitan desarrollan redes de apoyo comunitarias, estrategias de resiliencia y formas de sociabilidad que permiten subsistir en condiciones de espacio reducido y precariedad material.
La disposición de estos espacios, integrados directamente en la trama urbana densa y a menudo irregular, evidencia cómo la topografía y la estructura histórica de Nápoles han condicionado la segregación socioespacial.

Históricamente, los “bassi” son testigos de procesos complejos: migraciones internas desde el sur de Italia, transformaciones económicas y cambios en las políticas urbanísticas.
Comparables a fenómenos similares en otras ciudades mediterráneas —como los “fondi” de Roma o los “piani bassi” sicilianos—, los “bassi” napolitanos constituyen un patrimonio intangible que permite analizar la interacción entre arquitectura, pobreza y resiliencia social.

Su estudio ofrece una comprensión profunda de la dinámica urbana de Nápoles, donde la marginalidad y la creatividad popular han coexistido durante siglos, dando forma a la identidad material y social de la ciudad.


