Fotografiando a sus seis hijos con sensibilidad, Alain Laboile nos revela unas instantáneas de gran belleza, como momentos robados a un hermoso día de verano.
Preciosas imágenes en blanco y negro, que congelan el tiempo y al mismo tiempo proporcionan recuerdos duraderos para su familia.
Su ojo para las composiciones hermosas y vitales, junto con su opción de disparar en blanco y negro, dotan a sus fotografías de un aire atemporal y nos hacen percibir la posibilidad de que podrían haber sido parte de la infancia de cualquier persona - como si fueran la infancia o la familia universales.























