Las diosas incendiarias y poderosas de la fotógrafa viguesa Elvira Jardón

Las diosas incendiarias y poderosas de la fotógrafa viguesa Elvira Jardón

"Me atrevería a decir que no es posible acabar con las diosas ya que son mitos y los mitos no mueren. Lo que sí podemos hacer es repensarlas, deconstruirlas y actualizarlas."

En nuestra tradición más antigua los mitos buscan explicar el surgimiento de la cultura como forma de trascender al mundo natural y desvincularnos de él. Muchas veces en este proceso los dioses y las diosas tienen un papel activo, pero en otras ocasiones la ruptura entre naturaleza y cultura es consecuencia de un pecado o de no respetar una prohibición dada por un dios por parte de un humano, como sucede con nuestra expulsión del paraíso en la Biblia.

Estaremos de acuerdo en que la figura de la mujer tiene un papel fundamental en el desarrollo de estos mitos fundadores y, creo que podemos estar de acuerdo también, en que no suele salir bien parada.

Idealizadas, romantizadas, sexualizadas, definidas, redefinidas, cuestionadas, cosificadas, mitificadas, deshumanizadas, estereotipadas... reducidas a ser un símbolo de una serie de atributos que nuestra tradición cultural nos ha impuesto y a encajar en una sola idea de mujer, como si existiera una forma ideal o equivocada de serlo, conducidas a vivir intentando cumplir unas expectativas absurdas completamente alejadas de la vida real.

Durante siglos la esencia femenina debía responder a la modestia, la gracia, la pureza, la delicadeza, la abnegación, el civismo, la obediencia, el retraimiento, la castidad, la afabilidad, la sumisión, a ser complacientes, prudentes, mansas y un largo etcétera de "cualidades" a cumplir. Por el lado contrario, lo femenino era también frívolo, perverso, sensual, seductor, maligno y tentador. Eternamente débiles, histéricas, controladoras, incontrolables, inestables, locas o tontas… pero, paradójicamente, también imbuidas por una inteligencia y un poder infinitos capaces de amenazar a los hombres y llevarlos a su perdición.

Básicamente existíamos para dos cosas: complacer a los hombres en todo o hacerles la vida imposible. Suena completamente estúpido, pero así es, y muchos de estos arquetipos están íntimamente relacionados con la imagen que se crea de nosotras en la mitología.

Se crea así la idea, completamente ridícula, de que no existe la diversidad entre nosotras, sino que hay un modo de ser, pensar y actuar uniforme en el que todas debemos encajar. Bueno, en realidad dos: la santa y la puta, la divina y la demoniaca.

Con esta colección de cartas (conformada por 41 piezas en su totalidad y en la que reviso la imagen de diosas, brujas, vírgenes, pecadoras y diablas), la fotógrafa viguesa Elvira Jardón, busca que nos cuestionemos esa idealización (y esa condena) de las mujeres, esos estereotipos que nos acompañan desde hace cientos de años y siguen profundamente arraigados en nuestras sociedades.

En estas fotografías aparecen las espectaculares mujeres que conforman su vida. Son retratos y autorretratos hechos a través de los ojos de una mujer que mira a las otras con admiración, amor y respeto y buscan poner de relieve toda su fuerza, su presencia y sus personalidades únicas.

De este modo intento mostrarnos tal y como somos: seres ordinarios y extraordinarios, mortales e imperfectos, exactamente igual que todos los demás.

Elvira Jardón: Instagram

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