La fotógrafa israelí Michal Chelbin (Haifa, 1974) lleva más de dos décadas construyendo un lenguaje visual que oscila entre lo íntimo y lo perturbador.
En su serie Sailboats and Swans (2012), realizada a lo largo de seis años en prisiones de Rusia y Ucrania, Chelbin nos enfrenta a un territorio de contradicciones: rostros jóvenes y adultos, mujeres, hombres y menores, retratados en espacios donde la dureza convive con decorados insólitamente idílicos; murales de barcos de vela, cisnes, paisajes bucólicos.

Ukraine
2010
La fotógrafa rehúye la explicación inmediata. Nunca pregunta primero por el delito cometido. Busca la persona antes que la culpa, el gesto que se escapa cuando la pose se desvanece.
Sus retratos son suspensiones de tiempo: una tregua en la violencia implícita del encierro, un paréntesis en el que la mirada sostiene más preguntas que respuestas.

Ukraine
2008
En estas imágenes hay algo incómodo y magnético a la vez. La tensión entre lo real y lo irreal convierte cada retrato en un escenario cargado de paradojas: decorados de ensueño que se vuelven irónicos dentro de los muros, rostros que parecen sostener un secreto, un duelo de miradas en el que Chelbin nunca parpadea.

Ukraine
2010
Sailboats and Swans no busca redimir ni condenar. Nos obliga, como espectadores, a habitar ese espacio ambiguo donde la fragilidad, la resistencia y la soledad de los retratados se vuelven espejos de nuestras propias contradicciones.

Ukraine
2009

Ukraine
2009

Ukraine
2009

Russia
2009

Ukraine
2009

Ukraine
2010

Ukraine
2009
A.M. Homes, escritora estadounidense conocida por su mirada aguda a lo inquietante y lo humano, ha dicho de Michal Chelbin y su serie Sailboats and Swans:
“No hay nada sencillo en ello. Michal Chelbin construye instantes que son, al mismo tiempo, reales e irreales: escenas dentro de escenas, fragmentos detenidos en el tiempo, pequeñas suspensiones que aparecen allí donde lo cotidiano se volvería insoportable.
Sus retratos habitan un territorio incómodo. Es una incomodidad múltiple —la de los retratados, la suya propia, la nuestra como espectadores— que se transforma en un duelo silencioso de miradas. Como en un viejo concurso, nadie quiere parpadear primero. Pero Chelbin nunca lo hace: permanece firme tras la cámara, con el obturador preparado para revelar lo que estaba oculto bajo la superficie.
Y entonces dispara. Y lo que captura nos obliga a estremecernos.
Porque mirar sus fotografías es, inevitablemente, mirarnos también a nosotros mismos.”

Ukraine
2008

Ukraine
2010

Russia
2009

Russia
2009
Michal Chelbin Instagram