La fotógrafa brasileña Maria Ribeiro quiere, ante todo, que la dejen envejecer en paz. Eso, y que no nos juzgen por nuestros cuerpos evolucionados a la par que nuestros años. Cuerpos que van cambiando con nuestras historias, con nuestras vidas. A través de su objetivo, dispara de frente a la desigualdad de género y al machismo.
Maria defiende que el cuerpo es nuestro mejor compañero de vida, nos da placer, nos acompaña, nos invita a disfrutar con todos los sentidos, por lo que tenemos que amarlo y cuidarlo. María ha reflexionado durante mucho tiempo sobre la obsesión por la perfección, que atiende a la obediencia del patriarcado. Defiende con su obra, que tenemos que perdonar a nuestro cuerpo, aceptarlo y quererlo tal y como es.
La belleza femenina está vinculada a la realización personal, el mérito, al amor, el éxito y la felicidad. Todo lo que no se ajuste a estos valores, es totalmente inválido para nuestra felicidad. Los medios de comunicación están reforzando estándares irreales de belleza por lo que el cuerpo femenino normal, el que tiene defectos, se ha convertido en un tabú.
Ahora nuestra misión es deconstruir todos estos cánones impuestos, y aunque nos resulte difícil envejecer, es una lucha que tiene como vecedor la paz con uno mismo, la aceptación y el amor propio.
h/t: Plaid Zebra
