Vivimos alienados en un mundo de consumismo, en el que prima el valor exterior de la gente, proliferan enfermedades como la anorexia, padecemos de estrés laboral, no controlamos la adicción a aparentar vidas perfectas en las redes sociales.
Pensamos que la felicidad se halla en el capitalismo desaforado, muchas de nuestras relaciones son tóxicas, nos aterroriza el paso del tiempo o nos manipulan los medios, nos manipulan los miedos.

Todos estos temas del primer mundo, de nuestro mundo moderno y avanzado, son el motor de las ilustraciones del artista argentino Al Margen, que, paradójicamente a lo que su nombre indica, él no parece vivir ajeno a toda la bonita basura que nos rodea y a la que nos hemos hecho con increíble pasividad.



Sus ilustraciones son bocados de realidad, patadas en las entrañas, hostias de verdad que van directas, como una bala, al cerebro, a la conciencia o al corazón de todos a los que aún nos late.
Es arte necesario aquel que se usa como herramienta de reflexión.






Nuestra opción puede ser la de seguir estando ciegos o la de dejarnos estimular por este tipo de creadores que no parecen estar a gusto en este mundo y que lo transmiten con la clara pretensión de incomodarnos aunque sólo sea por un instante, aunque luego se nos olvide y sigamos creyendo en una felicidad prefabricada que nos venden a diario y que nos tragamos como un caramelo envenenado.







Pensad por un momento, aunque sólo sea en el tiempo que ojeáis estas viñetas, y si algo de lo que os sugieren os hace recapacitar, luchad por cambiarlo, seguimos necesitando a gente que vaya contracorriente, la estamos pidiendo a gritos.
