Obsesionarse con los felinos puede tener graves consecuencias, como creer que están en cualquier lugar y que pueden adoptar diversas formas.

Amados y odiados a partes iguales, los gatos son, sin lugar a dudas, la sensación de Internet. Su personalidad independiente, tan distinta de la lealtad sin condiciones de los perros, los hace irresistibles para muchas personas.
Porque, ¿quién puede odiar a un felino con unas patitas tan adorables; unos ojos grandes, redondos y brillantes; unos bigotes tan elegantes; y un pelaje taaaaan suave?
Esta obsesión creciente ha estallado en el arte de Lim Heng Swee, un ilustrador originario de Kuala Lumpur que aprendió por cuenta ajena a dibujar.




“Para mí, los gatos son animales muy misteriosos. Me gustan sus personalidades, porque siempre son curiosos, calmados y relajados. Siempre me relajo cuando observo sus posturas y he descubierto que las curvas de estos animales puede doblarse perfectamente hasta convertirse en escenas paisajísticas”.
Ese es el secreto de sus obras: integrar a los gatos y sus múltiples posturas que desafían la lógica del cuerpo en ambientes como un ciclo lunar, una seta, una colina o una ola, entre muchos otros elementos.
Para el ilustrador malasio, los gatos guardan un conocimiento secreto de la vida, un rasgo que les hace completamente fascinantes.




Ese halo de misterio, ese matiz que les da un carácter inalcanzable, se elimina en las láminas de Heng Swee y vemos a los gatos como criaturas adorables, blanditas.
La calma reina en esta serie de imágenes donde los verdaderos ocupantes del trono (y de nuestro hogar) son ellos, los gatos.






