Sienna Gonzales, creadora queer de origen mexicano y chitimacha desarrolla su trabajo en múltiples disciplinas visuales. Su práctica parte de un proceso íntimo: transformar vivencias de amor, anhelo y alegría en piezas que le permiten comprender y ordenar emociones complejas.
Actualmente combina funciones de creadora de contenido, maquilladora, educadora artística, ilustradora y diseñadora gráfica. Independientemente del medio que utilice, su obra es siempre vibrante, detallada y elaborada con cariño.
Su voluntad es entender el mundo a través de lo bello y lo íntimo. Aquí empieza su historia.




















«Me costó mucho superar la negación, el duelo y la aceptación, pero el perdón fue la puerta más difícil de abrir.
Perdonar a quien me hirió significaba, en muchos sentidos, dejar marchar lo sucedido. Y eso me aterraba, porque durante años me había convertido en un museo de evidencias. Guardaba con cuidado frases y capturas de pantalla, rumiaba sobre los sentimientos a flor de piel y repasaba mentalmente las situaciones una y otra vez para demostrar que sí, que realmente había pasado. Sí, que realmente había sido así de grave.
Pero al intentar preservar ese dolor con tanto esmero, me encontré atrapada. Hablando con fantasmas. Intentando una y otra vez encontrar una reconciliación con alguien que ya no formaba parte de mi vida.
De alguna manera, esas cicatrices se integraron tanto en mi identidad que me preguntaba qué quedaría si sanaban. También me preocupaba que si me permitía olvidar los detalles, borrar las capturas de pantalla y sanar el dolor, sería como si nada hubiera pasado. Sentía que era sagrado honrar esa experiencia a través del sufrimiento vivido. Como llevar el luto para siempre.
Pero con el tiempo, la sanación y el apoyo, me he dado cuenta de que la mejor manera de honrar lo sucedido es cuidarme. Perdonar a mi yo del pasado por permitir que nos rompieran el corazón. Por no marcharme antes.
La persona que me lastimó tenía sus propios problemas y motivos que no tienen nada que ver conmigo ni con lo que merezco. También siento empatía por ella. Vivimos en un mundo donde es más fácil herir a los demás que cuidarlos.
Ha sido un camino largo y difícil, pero es increíblemente liberador poder finalmente dejar atrás ese fantasma».
Por la ilustradora queer mexicana afincada en Los Ángeles, Sienna Gonzales.