En 1896, Aubrey Beardsley, ilustrador emblemático del estilo Art Nouveau y del movimiento esteticista, fue comisionado por el editor Leonard Smithers para crear ocho ilustraciones eróticas para una edición privada de Lisístrata, la comedia griega de Aristófanes que narra cómo las mujeres organizan una huelga sexual para poner fin a la guerra entre Atenas y Esparta.
Beardsley se inspiró en los grabados eróticos japoneses (shunga), adoptando elementos como genitales masculinos desproporcionadamente grandes para subrayar la tensión sexual contenida y añadir una carga cómica y provocadora a sus imágenes.
Estas obras eran escandalosas para la época, con circulaciones limitadas en ediciones privadas por su contenido explícito. Beardsley, en sus últimos días, expresó remordimiento y pidió que se destruyeran sus dibujos obscenos, pero Smithers ignoró sus deseos y continuó distribuyéndolos.
Más tarde se volvió barroco. Por ejemplo: cuando ilustró una edición privada de la obra de Aristófanes, Lisístrata, en la que se plantea una huelga sexual de las mujeres para parar la guerra civil.
Ahí se intuye todo su imaginario decadente. O en su obra El baño de Lampito: ahí una mujer se calza unas medias, inclinada, mientras Eros, miembro en mano, le aplica unos polvos en el trasero.
El estilo de Beardsley se caracteriza por composiciones en blanco y negro, líneas finas y contrastes audaces, además de una atmósfera decididamente decadente y transgresora que desafió las moralidades victorianas.
