"Tú moverás montañas". Cómo las láminas de Marta Murte abrazan a un pequeño explorador
Hola: Me llamo Bruno, tengo nueve meses y soy demasiado pequeño para asomarme al mundo sin ayuda.
Hola: Me llamo Bruno, tengo nueve meses y soy demasiado pequeño para asomarme al mundo sin ayuda.
Los cuadernos de notas, con todas sus hojas en blanco, son una auténtica tentación para aquellos provistos de imaginación y habilidad manual para plasmar lo que sueñan o lo que crean; es tendencia entre los "insta-artistas" mostrar "sketches" o "pics" casi a diario. Bocetos, acuarelas e ilustraciones con rotulador convierten los blocs en auténticas obras de arte.
En muchas ocasiones no conseguimos describir con palabras lo que sentimos, podemos, entonces, recurrir a la fuerza que tiene un acto o plasmar mediante el arte, en todas sus formas, aquello que no podemos vomitar de otra manera; sacar para fuera las telarañas en forma de canción, de escrito, de escultura o de pintura puede ser de lo más eficaz, de lo más terapeútico y de lo más bello.
La vida puede ser maravillosa y puede ser un asco también, en esos momentos en los que nuestra propia existencia apesta, lo mejor es tirar de humor absurdo y de humor negro; reírse de uno mismo y de nuestras miserias es el mejor revulsivo cuando todo se torna gris, la risa es más efectiva cuanto más al extremo la llevemos.
Avogado6 logra crear imágenes vívidas y sentimentales dibujando sensaciones y emociones que parecen difíciles de ser descritas con palabras.
En una época en la que la digitalización en la ilustración es casi obligatoria en el competitivo mundillo de los que se dedican al maravilloso arte de dibujar, es estimulante, casi mágico, ver la labor de una artesana que dedica su tiempo a crear mundos adoptando posturas incómodas, usando cinta adhesiva y armada con un rotulador de tinta, una imaginación exquisita y un uso del detalle digno de orfebrería.
Polución, maltrato animal, soledad, drogas, racismo, depresión y pobreza. Estos son algunos de los finales (no de cuento) que ha imaginado el artista Jeff Hong para un puñado de protagonistas de las idealizadas historias de Disney. Hong los sitúa en contextos reales y complicados para hacer, con este contraste entre cuento y verdad, una letal crítica social.
Iantha Naicker no trabaja en solitario. Utiliza pequeñas cantidades de azúcar en sus cuadros para atraer a estos insectos, y hacer así que completen sus obras.
Estas fabulosas ilustraciones a color de enfermedades médicas, órganos internos, autopsias, sistemas arteriales, genitales, cerebros y demás, impactan tanto por la complejidad y la maravilla del cuerpo humano y sus enfermedades como por su belleza intrínseca. Son obras de arte que merecerían estar colgadas en alguna galería en lugar de estar ocultas en libros de texto.
El arte de la ilustración tiene la virtud de hacer tangible lo intangible, puede cosificar cualquier cosa abstracta, desde sentimientos o estados de ánimo, hasta la mismísima luz que en las ilustraciones de Tang Yau Hoong adquieren una nueva dimensión corpórea perceptible a la vista y al tacto.