A simple vista vemos una pared de ladrillos, pero si nos detenemos a mirar con calma percibimos una ondulación que parece hacer tambalear los cimientos del muro. ¿La causa? "El castillo" de Kafka.
Casi 23 metros de ancho por 1'80 centímetros de alto son las medidas de este tabique construido sin ningún tipo de mortero ni argamasa. Un solo tomo consigue alterar toda su estructura.
El artista mexicano Jorge Méndez Blake es el artífice de esta construcción que busca la reflexión sobre el efecto que puede provocar la lectura.
La obra elegida es "El castillo" de Franz Kafka y no es casualidad, Méndez ha querido rendir homenaje con su selección al introvertido escritor checo. "El personaje de la historia está en contra de un sistema de una manera anónima y diminuta y no sabe que está luchando contra toda una estructura, que es el castillo. El libro en la obra hace lo mismo” explica el artista.
Kafka escribía en privado, sin intención alguna de publicar su obra. Solamente tras su muerte, su amigo Max Brod se encargó de editar sus escritos, considerados de los más influyentes de la literatura universal. La alienación, la angustia vital o la precariedad son temáticas existencialistas recurrentes de su escritura.
El montaje, bautizado con el mismo nombre del libro, ha viajado ya por medio mundo (México, París, Venecia, Aspen o Estambul) y ha permitido a Jorge Méndez unir sus dos pasiones: arquitectura y literatura.
"El castillo" pone de manifiesto de que manera un elemento pequeño puede conseguir grandes transformaciones. Imagenémonos el impacto que la lectura puede tener en nuestro pensamiento si consigue esto con un tabique...
Jorge Mendez Blake: Website
h/t: Colossal




