"Antivegetativa" es el nombre en italiano de la pintura que se utiliza en los barcos para retrasar y hacer frente al crecimiento de organismos marinos. El artista Davide D'elia la ha utilizado para transformar una galería romana en el casco de una embarcación.
"Un experimento para detener la fisicalidad de la naturaleza", así es como el italiano define este trabajo.
Para su producción, D'elia se recorrió todas las tiendas de antigüedades, mercados y bodegas antiguas que pudo para encontrar los muebles y cuadros que forman parte de la instalación.
Después sumergió -en parte- estos objetos a una pintura antiincrustante con el característico color azul de la joyería Tiffany, al igual que las paredes del espacio, generando un resultado de líneas cuasi perfectas que nos da la sensación de encontrarnos inmersos en una piscina.
"Del proceso de inmersión de los objetos en la pintura surge una reflexión sobre un tramo de la historia común, la de las cosas, y esto da lugar a otra, mucho más profunda, sobre lo que queda más allá del final del material", explica el artista.
h/t: Ignant











