La nueva serie de David Bomati nace desde ese lugar ambiguo entre lo que sucede y lo que ya ha desaparecido. Una evolución natural de Lo que duermes mientras sueñas, donde el artista madrileño vuelve a explorar la sinapsis, la memoria y los procesos cognitivos como territorios visuales en constante transformación.
El título, inspirado en el célebre microrelato de Monterroso, funciona como una declaración de intenciones: hablar de lo efímero, de aquello que existió apenas un instante y hoy solo sobrevive como residuo emocional, huella o destello.

La superficie pictórica se convierte entonces en un espacio de silencio. Capas casi transparentes dejan respirar el lienzo mientras pequeños gestos, líneas, manchas y signos orbitan sobre él como partículas de una cartografía mental.
Acrílico, spray, tinta, grafito, aerógrafo, ceras o acetato de polivinilo conviven en una tensión delicada y precisa, ejecutados sin margen para la corrección, en una práctica cercana al gesto irreversible del sumi-e japonés.

La obsesión de Bomati por los mapas vuelve a aparecer aquí como una constante. Ya ocurría en Topografías de Resiliencia y en trabajos anteriores, donde la pintura funcionaba como territorio para perderse.
En esta serie, el espectador recorre las obras como quien sigue rutas invisibles: saltando entre signos, conexiones y accidentes mínimos que construyen un pensamiento expandido.

Formado en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid y posteriormente en el Wimbledon College of Arts de Londres, David Bomati ha desarrollado una trayectoria marcada por la investigación constante y la libertad formal.
Aunque la pintura ha sido el núcleo de su trabajo, también ha transitado la instalación, el vídeo y el arte relacional bajo el sobrenombre de Flick.

Su obra ha atravesado distintos lenguajes, el informalismo matérico al minimalismo, del neoexpresionismo a ciertas derivas post pop, manteniendo siempre la abstracción como hilo conductor.
Desde su primera exposición en Madrid en 1999, ha mostrado su trabajo en países como Cuba, Alemania, Bolivia o Portugal, además de participar en ferias internacionales como Estampa o la Bienal Internacional de Arte de Santa Cruz.





Presente en colecciones como la Fundación Banco Santander o el Museo de Arte Contemporáneo Infanta Elena, Bomati continúa construyendo una obra profundamente sensorial y reflexiva, donde cada cuadro parece contener algo tan frágil como universal: el instante exacto en el que un pensamiento nace y desaparece.
Cuando despertó ya no estaba allí comisariada por Elisabet Pla (Pla Art Agency) y con la colaboración de Art Circles.