El origen del mundo de Gustave Coubert

Diez de las pinturas más polémicas de la Historia del arte

Durante los siglos de historia que tiene el arte, muchas de las pinturas que se han llevado a cabo no sólo han trascendido por la técnica y el talento de sus autores, sino también por la polémica y la controversia que generaron a su alrededor.

Te invitamos a hacer un repaso por algunas de esas obras de arte que levantaron ampollas (y lo siguen haciendo) por lo explícito de sus contenidos, por los significados que encierran detrás o por los hechos que inmortalizan.

10. La muerte de Marat, de Jacques-Louis David (1793)

En los sectores más conservadores de la Francia de finales del siglo XVIII, no sentó muy bien representar a Jean-Paul Marat, periodista y líder revolucionario francés, brutalmente asesinado a puñaladas en su bañera. La cruda y realista pintura despertó mucha polémica entre todos los que se resistieron a reconocer el triunfo de la Revolución Francesa.

Pintura de Marat asesinado a puñaladas en su bañera
La muerte de Marat, de Jacques-Louis David.

9. Baco enfermo, de Caravaggio (1593)

Caravaggio fue un revolucionario porque en muchos de sus retratos puso de manifiesto las consecuencias del libertinaje sexual y otras temáticas que se consideraban tabú allá por el siglo XVI. Además, el italiano era considerado un provocador por representar a personajes de la Biblia con rostros de prostitutas.

Pintar al dios Baco como un joven enfermo, aparentemente de sífilis, pálido y con los labios morados no cayó bien entre una audiencia que, aparte de puritana, era bastante hipócrita.

Pintura del dios Baco con aspecto enfermizo
Baco enfermo, de Caravaggio.

8. La maja desnuda, de Francisco de Goya (1790-1800)

Uno de los desnudos integrales más controvertido de la historia fue el que Goya pintó entre 1790 y 1800. La maja desnuda mostró la desnudez femenina con naturalidad y sin tapujos.

Todos conocemos las consecuencias de este atrevimiento: el pintor se vio obligado a realizar una segunda versión de la misma obra, La maja vestida.

Pintura de una mujer desnuda íntegramente en un sofá
La maja desnuda, de Francisco de Goya.

7. Saturno devorando a su hijo, de Francisco de Goya (1819-1823)

Olvidado el revuelo ocasionado con La maja desnuda, Goya volvió a ponerse en el ojo del huracán con otra de sus obras más emblemáticas y grotescas: Saturno devorando a su hijo.

Esta escena oscura y violenta que incitaba al canibalismo, representaba, con crudeza, la escena mitológica en la que Saturno o Cronos devora a sus hijos por temor a que estos lo destronen. La polémica surgió no sólo por ser demasiado explícita, sino por la intensidad que transmite, potenciada por el excelente uso de colores.

Pintura de un gigante grotesco comiéndose un cuerpo
Saturno devorando a su hijo, de Francisco de Goya.

6. Judit decapitando a Holofernes, de Artemisia Gentileschi (1614-1620)

Aparte de lo violento y explícito de esta escena, la polémica vino suscitada por dos hechos.

Por un lado, la bella y colorida representación de un episodio bíblico tan cruento y descarnado y, por el otro, que la autora fuera una mujer en un momento histórico en el que las pintoras no tenían cabida en un mundo dominado por hombres. Seguro que la elección de plasmar esta escena por parte de Artemisia no fue casual.

Dos mujeres sujetan y le cortan el cuello a un hombre en su lecho
Judit decapitando a Holofernes, de Artemisia Gentileschi.

5. Almuerzo sobre la hierba, de Manet (1863)

En esta obra de Manet, tres personajes en primer plano comparten un pícnic, pero, ¿por qué aparece completamente desnudo el personaje femenino? A pesar de que, con esta obra, Manet sembraba la semilla de lo que sería el impresionismo incipiente, todo estaba mal en esta composición.

Los dos hombres vestidos que ven totalmente normal que su compañera esté haciendo nudismo, una mujer al fondo que no estaba proporcionada teniendo en cuenta que está en un plano más lejano o un bodegón a la izquierda que nos distrae del resto del conjunto conforman este maravilloso despropósito pictórico.

Pintura de una mujer desnuda haciendo un picnic con dos hombres vestidos
Almuerzo sobre la hierba, de Manet.

4. La libertad guiando al pueblo, de Eugène Delacroix (1830)

Una mujer liderando y con el pecho al descubierto igual era demasiado para empezar el siglo XIX.

Marianne, símbolo galo de la libertad, guiando al pueblo francés fue un acto de rebeldía contra el sistema monárquico y la apología al triunfo de la burguesía. La interpretación de algunas feministas hace referencia a una muestra de que las mujeres se encontraban en un estatus peor que el del hombre y, si a eso le sumamos la tendencia a cosificar el cuerpo femenino, el debate está servido.

Una mujer con los pechos fuera sujeta la bandera de Francia mientras varios revolucionarios la siguen
La libertad guiando al pueblo, de Eugène Delacroix.

3. Las señoras de Avignon, de Pablo Picasso (1907)

Actualmente expuesta en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, esta es una de las obras de Picasso que causó mayor revuelo.

También conocida como Las putas de Avignon, en este cuadro Picasso dejaba de lado la idealización del cuerpo femenino, y expone a cinco mujeres desnudas. Esta pintura fue un motivo de crítica y controversia entre artistas, críticos y coleccionistas de la época, muchos de los cuales condenaron la obra de Picasso.

Las señoras de Avignon, de Pablo Picasso.

2. El jardín de las delicias, de El Bosco (1500-1505)

El jardín de las delicias representa un mundo satinado de placeres mundanos donde el erotismo flota en la mayoría de las escenas. El paraíso está a la izquierda, y el infierno, a su derecha.

Los símbolos y las imágenes con doble sentido se inscriben en cada rincón de este tríptico que, aunque es muy fácil de admirar, es muy difícil de interpretar y de entender por su enrevesada y compleja simbología. Todo un enigma lleno de colores pastel que puede ser disfrutado en el Museo del Prado (Madrid).

El jardín de las delicias, de El Bosco.

1. El origen del mundo, de Gustave Coubert (1866)

Considerada la obra más transgresora y provocadora de la Historia del arte, fue pintada en 1866, pero no vio la luz hasta 125 años después de ser pintada.

En 1995 apareció, por primera vez, en el Museo de Orsay para una exposición. La pintura no sólo es polémica por mostrar los genitales femeninos y hacer un natural homenaje a la existencia humana, lo que de verdad hizo que esta pieza fuera demonizada fue mostrar el vello púbico, algo nunca visto en obras precedentes.

El origen del mundo, de Gustave Coubert.

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