Hay películas que marcan un hito en la historia del cine o bien porque reinventan un género, porque crean tendencia o porque descubren al espectador el universo único de una saga inolvidable y un icono del imaginario popular de muchas generaciones.
Imaginamos la brutal experiencia que tuvo que ser, para un espectador con la capacidad de sorpresa menos curtida, ver a finales de los 70 una película como "Alien:el octavo pasajero", el clásico de terror y ciencia ficción por excelencia.

Corría el año 1979 cuando se estrenaba en cines de EEUU el mítico título de Ridley Scott; "Alien" dejaba clavados en sus butacas a todos esos espectadores que esperaban ver una película de ciencia ficción, quizás, a lo "2001: Odisea en el Espacio" o "Star Wars".
Nadie esperaba encontrarse con esta cinta de terror claustrofóbica e inquietante que Scott rodó con maestría y un presupuesto que estiró como el chicle para recrear algunas de las escenas más impactantes que se han visto en la pantalla grande.


Con una puesta de escena casi teatral en la que se daba prioridad a dibujar a los tripulantes de la nave Nostromo, la cinta daba unos giros de guión que crearon escuela y nos invitaba a aventurarnos en la historia de supervivencia de los protagonistas frente a una amenaza (el octavo pasajero) que no descubríamos casi hasta el final.
Cuando, por fin, se descubría al xenomorfo (glorioso diseño de H.R Giger), el espectador ya estaba totalmente sumido en una espiral de horror pesadillesco con toques de gore y thriller.
El trailer original de esta maravillosa pieza de arte dirigida en 1979 por Ridley Scott y protagonizada por una pletórica Sigourney Weaver:


"Alien" no solo le dio una vuelta de tuerca al género de ciencia ficción fusionándolo con el de terror; no solo nos regaló a la criatura extraterrestre más popular del celuloide, con permiso de E.T, si no que hizo, hace cuatro décadas, mucho por el "girl power".
La teniente Ripley, brillantemente interpretada por Sigourney Weaver y que en un principio fue un papel ofrecido a Meryl Streep, era un personaje lleno de carisma, inteligencia y fortaleza, algo que no muchas veces se veía en el cine de la época, en el que los papeles de acción quedaban relegados para los hombres.

H.R. Giger, diseñador del xenomorfo, quedó tan entusiasmado con la propuesta de Scott que también creó parte de los escenarios (en los que se inspiró Amenábar para rodar "Tesis"), el esqueleto del Space Jockey, el "facehugger" (el parásito que se pegaba a la cara de sus víctimas para engendrar) y el "chestburster" (el alien bebé que tenía esa manera tan delicada y agradable de abrirse paso al exterior).

La cinta abrió el camino a una saga irregular que alcanzó su apogeo con la segunda parte "Aliens" (1986) que dirigió James Cameron y le valió la nominación al Oscar a Weaver; dos secuelas más "Alien 3" (1992) y "Alien: Resurrection" (1997) y dos precuelas "Prometheus" (2012) y "Alien Covenant" (2017) no obtuvieron el favor de la crítica pero sí el del público entusiasta.
Sobre la mesa de las productoras hay más ganas de Alien, una secuela más que continuaría con los hechos acontecidos en la segunda parte y que haría realidad las pesadillas de todos los que somos fans de esta criatura.
Recordad siempre aquello de que en el espacio nadie puede oír vuestros gritos.

h/t: 20 minutos