Con la amenaza constante de la Tercera Guerra Mundial sobre nuestras cabezas, puede que el visionado de ciertas series, nos haga recapacitar sobre lo de no cometer los mismos errores históricos una y otra vez.
Corría 2001, y una serie de televisión llegaba a HBO para convertirse en una de las mejores series de la cadena y la plataforma. La crítica y el público se rindieron (y se siguen rindiendo) ante el drama bélico de Band of Brothers.
«Una extraordinaria serie de 10 episodios que supera con maestría su mayor desafío: equilibrar el ideal de heroísmo con la violencia y el terror de la batalla».
Caryn James: The New York Times

Durante 10 episodios que arrancan con los devastadores testimonios de los supervivientes que inspiraron a los personajes de la miniserie, vivimos de una manera descarnada, la intervención en la Segunda Guerra Mundial de la Compañía Easy del Regimiento de Infantería de Paracaidistas del Ejército de los Estados Unidos.
Mezclando píldoras de documental con la prodigiosa recreación de ciertos episodios bélicos, Tom Hanks y Steven Spielberg produjeron esta ficción que te hace vivir los horrores y la deshumanización de la guerra (casi) en primera persona.
Hay secuencias en las que se puede sentir las balas en la piel, el olor de los explosivos en las fosas nasales, el sabor de la sangre entre los dientes y el latido del corazón en la boca del estómago.

Esto ocurre, en gran parte, gracias a una milagrosa producción, una dirección vibrante que te deja sin aliento y a las interpretaciones de un elenco de actores que se ha repetido pocas veces.
Screen Rant
Michael Fassbender, David Schwimmer, Stephen Graham, Andrew Scott, James McAvoy, Tom Hardy, Jimmy Fallon y Damian Lewis, en el papel protagonista, son sólo algunos de los intérpretes que se meten en la piel de los combatientes.
Uno de los debates que más se ha alimentado en torno a la serie durante los 25 años que lleva emitiéndose, es hasta qué punto son reales todas las tramas que se desarrollan.
Band of Brothers (a.k.a Hermanos de sangre) está basada en la novela homónima de Stephen Ambrose. Los sucesos que son retratados, intentan ser lo más fieles posibles a la historia y se basan en la investigación de Ambrose y en entrevistas hechas a veteranos de la Compañía Easy. Todos los personajes que aparecen en la miniserie fueron integrantes reales de la Compañía Easy.
La dupla Hanks/Spielberg que consiguieron un éxito arrollador con Salvar al soldado Ryan en 1998, quedaron cautivados con el material de Ambrose y con la idea de adaptarlo a la pequeña pantalla. Vieron la oportunidad perfecta de mostrar otra cara y otra perspectiva de uno de los peores conflictos de la historia reciente.

«Ninguna serie de televisión ha mostrado el combate en términos tan aterradoramente realistas y letales, ni ha descrito con tanta precisión su frenético caos».
John Carman, SF Gate
A pesar de su numeroso reparto, en esta historia de fraternidad en tiempos oscuros, la verdadera protagonista es la guerra. Aquí no funciona como el contexto de una historia, son sus terribles consecuencias las que influyen en las decisiones de los personajes. Es la guerra, como ente vivo y activo, la que nos hace revolvernos, emocionarnos y reflexionar en el sillón de casa.
Aparte de por su trama y su desarrollo, la serie es sobrecogedora en todos los sentidos. Contó con un presupuesto de 125 millones de dólares de principios de los dosmiles, tiene una dirección impecable y una gran ambición en la planificación de secuencias. El vertiginoso montaje ayuda a realzar en el espectador la sensación de miedo y angustia que provoca.

Otro de los puntos fuertes de la producción es el retrato que se hace de cada uno de los personajes. A pesar de ir uniformados y con la cara pintada la mayor parte del tiempo, es fácil ir reconociendo a cada uno de ellos e ir empatizando con cada una de sus historias debido al dibujo escueto, pero certero que se hace de sus personalidades. Hay un gran trabajo de construcción de personajes y de guion detrás.
Definitivamente, Band of Brothers no sólo es que haya sabido envejecer de una manera muy digna, es que hoy en día sigue siendo una de las mejores propuestas que se puede ver por su aterradora verdad y por un discurso que ojalá sólo nos sirviera como recordatorio de lo que no hay que volver a hacer.
Seguimos muy necesitados y necesitadas de paz y fraternidad.