Basado en hechos reales: 10 "true crimes" que causan adicción

La hibristofilia la sienten personas que tienen atracción por quienes han cometido algún tipo de crimen, que puede ir desde violaciones y asesinatos, hasta robos a mano armada. En la cultura popular, este fenómeno es conocido como "Síndrome de Bonnie & Clyde".​

Muchos delincuentes conocidos, particularmente aquellos que han cometido crímenes atroces, reciben en prisión correspondencia por parte de admiradores. Pero, por suerte, algunos no llevan la hibristofilia tan lejos y simplemente se conforman con disfrutar del true crime, un género cinematográfico y documental que está en auge.

El siguiente ranking, formado por 10 de los mejores true crimes de los últimos años, es la prueba irrefutable de que nos declaramos culpables y de nuestra atracción por esas mentes maquiavélicas que están en el lado oscuro.

1. El caso Asunta, de Ramon Campos (2024, Netflix

En forma de miniserie y con un reparto en estado de gracia en el que destaca una soberbia Candela Peña en la piel de Rosario Porto, El caso Asunta relata los terribles sucesos que llevaron a un matrimonio de la alta sociedad gallega a matar a su hija adoptiva Asunta.

El perturbador caso que conmocionó a la sociedad española en 2013, sigue, hoy en día, lleno de claroscuros que, sin embargo, arrojan luz sobre lo miserable y lo retorcido que puede ser el ser humano.

2. The Jinx: The Life and Deaths of Robert Durst, de Andrew Jarecki (2015, HBO)

Centrado en la enigmática figura del millonario estadounidense Robert Dust, este documental narra varios crímenes "casuales" relacionados con "El gafe": un personaje que misteriosamente salía impune de todos los actos delictivos que cometía.

La desaparición de su esposa y otros dos asesinatos cometidos en la década de los años 80 señalaban como culpable a este personaje inteligente y escurridizo, que volvió a estar en el punto de mira gracias a la realización del documental de HBO de 12 episodios.

3. El cuerpo en llamas, de Laura Sarmiento (2023, Netflix)

Esta serie de ficción de 8 episodios basada en hechos reales está protagonizada por la actriz Úrsula Cobero y sigue a la figura de Rosa Peral, la guardia urbana que en mayo de 2017 planeó el asesinato de su novio Pedro, junto a su amante Albert.

El cadáver de Pedro apareció calcinado en el interior de un coche en el pantano de Foix, en Barcelona, y la investigación reveló una red de relaciones tóxicas, engaños, violencia y escándalos sexuales que supuso un circo mediático.

4. A los gatos ni tocarlos, de Mark Lewis (2019, Netflix)

La aparición en Internet de unos vídeos anónimos protagonizados por un maltratador y asesino de gatos hace que varios usuarios de Facebook se dediquen a intentar descubrir la autoría de estos inenarrables documentos audiovisuales.

Esta investigación espontánea en comunidad llevó a los amantes de los gatos a encontrarse con una realidad mucho más aterradora y peligrosa de lo que en principio pensaban.

5. Yo fui un asesino: el crimen de la catana, de Juan Moya (2017, Discovery Max)

El 1 de abril del 2000, José Rabadán Pardo, conocido popularmente como "El asesino de la catana",​ mató a su padre mientras dormía con una catana de 71 centímetros. A continuación, fue a las habitaciones de su madre y de su hermana y las hirió de gravedad con el misma arma para después rematarlas con un machete.

Yo fui un asesino: el crimen de la catana es una nueva propuesta documental en la que el propio Rabadán muestra por primera vez su rostro, 17 años después de que cometiera uno de los crímenes más atroces de la historia reciente de España. ¿Se puede dejar de ser un asesino? El documental busca ofrecer una nueva visión del caso y, sobre todo, de la vida del acusado.

6. Mommy Dead and Dearest, de Erin Lee Carr (2017,HBO)

La vida de Gipsy Blanchard y de su madre Dee De Blanchard estuvo marcada por el síndrome de Munchausen que padecía esta última. A causa de este trastorno, Dee De atribuía toda clase de enfermedades a su hija que, en consecuencia, sufrió numerosos tratamientos y traumas durante su infancia y parte de su adolescencia.

En 2016, Gipsy Blanchard se declaró culpable del asesinato de su madre y escribió en su muro de Facebook: “Esta puta está muerta”. No lo hizo sola, contó con un novio con trastorno de personalidad múltiple que conoció navegando en una web cristiana.

7. Making a Murderer, de Laura Ricciardi y Moira Demos (2015, Netflix)

Dos temporadas y 20 episodios narran la historia de Steven Avery, un hombre condenado por agresión sexual que, 18 años después, quedó libre de cargos gracias a unas pruebas de ADN. En 2005, fue acusado del asesinato de otra mujer cuando estaba a punto de cobrar una indemnización millonaria.

A lo largo de 10 años, Ricciardi y Demos estudiaron todos los detalles de este caso y sus giros de guion para documentarlos en esta serie documental que causó furor.

8. The Thin Blue Line, de Errol Morris (1988)

Este aclamado y premiado documental relata el arresto y condena de Randall Adams, sentenciado a muerte por el asesinato, que no cometió, de un policía de Dallas en 1976.

Considerado por muchos como el padre de todos los true crime, The Thin Blue Line no pudo competir por el Oscar al Mejor Documental al incluir dramatizaciones, entonces muy innovadoras, de todas las versiones de lo que pudo suceder aquella noche. Gracias al documental, se consiguió reabrir el caso de Adams.

9. The Most Dangerous Animal of All, de Kief Davidson (2020, Disney+)

Tras una exhaustiva investigación para saber quiénes son sus padres biológicos, Gary L. Stewart descubre que fue el fruto de una relación entre una joven de 15 años y un hombre que casi le doblaba la edad y que lo abandonó el día en que nació: el asesino del Zodiaco.

Sea o no su padre biológico el célebre psicópata, lo que engancha de este documental es la parte personal y emocional del protagonista, ese temor de que tanto él como su hijo puedan haber heredado algo de ese despiadado asesino en serie que mantuvo a los detectives en jaque durante décadas.

10. El caso Wanninkhof-Carabantes, de Tania Balló (2021, Netflix)

En 1999, la joven Rocío Wanninkhof fue asesinada. Su caso sacudió a la sociedad e hizo correr ríos de tinta cuando Dolores Vázquez, expareja de su madre, ingresó en prisión sin pruebas sólidas y con la sombra de la homofobia sobre ella.

El mismo pueblo que pidió una cabeza de turco vio cómo el caso daba un vuelco en 2003, cuando apareció el cuerpo sin vida de otra adolescente, Sonia Carabantes, y la policía atrapaba al asesino Tony King, ese que cuatro años atrás también había acabado con la vida de Wanninkhof y Vázquez.

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