Pippi Långstrump (o Pippi Calzaslargas como la conociste en España) es esa niña de pecas y pelo de zanahoria inventada por Astrid Lindgren que sigue siendo a día de hoy, una mujer libre, feliz e independiente. Necesaria y adorable a partes iguales.
Pippi Calzaslargas es una niña rebelde y desde 1945 ha ayudado a liberar a niñas y a niños de todo el mundo. Ha animado a generaciones de chicas a divertirse y a creer en sí mismas. En el proceso, hizo maravillas en favor de la igualdad de sexos.
Con sus personajes infantiles, Astrid Lindgren le dio voz a los niños rebeldes, a los contestatarios y a esos que simplemente querían decidir qué hacer con sus vidas. Una autora sueca, la "madre" de Pippi, fue toda una celebridad en su país y también fue una importante activista política, como una Pippi adulta de la vida real.

En su mundo de cuento de hadas, les ha salvado de las leyes de adultos y de las temidas tablas de 'pluttificar' de la escuela. También les ha suministrado una cantidad ilimitada de bebidas gaseosas y se ha levantado en favor de los débiles y oprimidos.
Así que no es extraño que la antiautoritaria Pippi esté censurada en las dictaduras y los estados conservadores, y que haya despertado la furia de muchos adultos.

"El mundo está lleno de cosas y es realmente necesario que alguien las encuentre".
–Pippi Långstrump

Pippi es divertida porque rompe con las ideas convencionales acerca de cómo deben comportarse las niñas y además se burla de los roles de género de los adultos en el proceso. Pippi, por ejemplo, no está obsesionada con su apariencia física.



"Si él es el hombre más fuerte (...), yo soy la niña más fuerte. No olvides este detalle."
–Pippi Långstrump

El libro y la serie de televisión continúan reeditándose y gozando del gusto de los nuevos niños porque la independencia de esta niña va en contra de la educación tradicional y rompe con los tópicos que siempre han acechado al género femenino. Era actual en 1945 y lo sigue siendo ahora. Aún nos hace creer en las revoluciones.

Astrid Lindgren, la autora sueca, fue toda una celebridad en su país y también una importante activista política, como una Pippi adulta de la vida real.
Astrid Lindgren comenzó a escribir a los 37 años, mientras guardaba reposo por una esguince de tobillo y necesitaba entretener a su hija de 10 años. La escritora creció en una granja en Småland, Vimmerby, al sur de Suecia (un paisaje que aparece en la mayoría de sus libros), y abandonó la vida campestre cuando se convirtió en madre soltera y comenzó a trabajar como secretaria en Estocolmo.
Ahí conoció a su marido, de quien tomó el apellido Lindgren, tuvo a su hija Karin y comenzó a escribir.

La literatura de Lindgren es trasgresora, crítica y antiautoritaria. Denota su particular forma de ver la infancia. En sus cuentos no hay moralejas infantiles ni tampoco niños perfectos. Al público infantil le encantaron sus libros, en especial, los protagonizados por Pippi, el personaje más revolucionario de todos.
En Pippi Calzaslargas la autora rompe todo tipo de jerarquías y nos muestra a una niña que niega la autoridad de por sí y desconoce el valor de la pedagogía tradicional. Cuando Pippi va al circo nadie puede sacarla de la cuerda floja, ni tampoco echarla del lugar. Tampoco pueden con ella los carabineros ni los ladrones. Pippi es anormalmente forzuda, también es testaruda, pero es pura generosidad y entrega: es humor y rebeldía, optimismo y contestación.
Astrid Lindgren recibió en 1958 recibió el Premio Hans Christian Andersen, considerado el Nobel de literatura infantil y juvenil.