Como espectadores o lectores empedernidos, hemos "disfrutado" en muchas ocasiones de esas historias que nos han mostrado escenarios distópicos en los que se han desarrollado hipótesis sociológicas sobre cómo nos comportaríamos ante ciertos hechos.
Lo que casi nadie imaginaba era que la realidad iba a ir, una vez más, un paso más allá de la ficción. Pandemias, guerras y apagones mundiales han sumido al mundo en crisis sanitarias, económicas y sociales.

En los momentos en los que vivimos incrédulos y horrorizados nuestra propia distopía, observando atónitos lo mucho que dejamos que desear como sociedad y como individuos ante la imposibilidad de desarrollar nuestras vidas con la normalidad que conocíamos, seguimos manteniendo la esperanza en que el mundo, algún día, será un lugar que merezca la pena vivir.
Te invitamos a seguir reflexionando con estos ocho dramas distópicos sobre lo que ha pasado, pero, sobre todo, sobre lo que podría pasar, de lo que seríamos capaces de ser y de hacer. Jamás volvamos a subestimar a la realidad, ni a nuestro lado oscuro.
DEVS (Alex Garland, 2020)

Alex Garland (Ex-Machina), sorprendía en 2020 con esta miniserie que es un thriller que juega con la distopía y la ciencia ficción para poner a prueba los nervios del espectador mientras lo conduce a resolver un misterio in crescendo, el que se esconde entre las cuatro paredes del proyecto DEVS.
El Colapso (Jérémy Bernard, Guillaume Desjardins, Bastien Ughetto, 2019)

Es una miniserie que nos llega de Francia y es tan veraz que parece premonitaria; rodada con un realismo demoledor, el argumento nos sitúa ante las devastadoras consecuencias producidas por un colapso socio-económico mundial. Solo el primer capítulo en el supermercado pone el pelo de punta por lo familiar que resulta, y es solo la punta del iceberg.
El hoyo (Galder Gaztelu-Urrutia, 2019)

Esta cinta, que es una metáfora de las injustas jerarquías sociales, representó a España en los Oscar y juega muy bien la baza de haber sido un auténtico fenómeno mundial catapultado por una famosa plataforma que no es la que aparece en la película rebosante de alimentos.
Years and years (Russell T. Davies, 2019)

Years and Years es como si Black Mirror hubiera pasado por los filtros de Ken Loach o Mike Leigh porque es, principalmente, el drama de una familia repleta de apasionantes individuos que viven en un futuro tan inmediato que casi podríamos ser todxs nosotrxs en una par de años.
Never let me go (Mark Romanek, 2010)

Es de las distopías más emotivas que se han escrito y rodado. Basada en la novela del Premio Nobel de Literatura Kazuo Ishiguro, la historia de Never let me go destila tanta belleza, delicadeza y melancolía, que hace que en muchos momentos se nos olvide el horror que nos está narrando.
Canino (Yorgos Lanthimos, 2009)

El griego más punki del cine contemporáneo alcanzaba fama mundial con esta fábula retorcida con moraleja que es un caramelo envenenado y sentaba los precedentes de una filmografía que pone en evidencia la miseria y la perversidad que todos tenemos dentro.
Children of men (Alfonso Cuarón, 2006)

¿Qué pasaría en el mundo si un día las mujeres no pudieran tener hijos? No es una novela de José Saramago, es una novela de P.D James que convirtió en poderosas imágenes Alfonso Cuarón para dejarnos sin respiración.
Swan Song (Benjamin Cleary, 2021)

Mahershala Ali interpreta, magistralmente, a un marido y padre de familia al que diagnostican una enfermedad terminal, y a quien su médico (Glenn Close) ofrece una solución alternativa que podría evitarle a su familia el dolor del duelo. Mientras decide sobre si aceptar la controvertida oportunidad que le plantean, aprenderá lo que de verdad importa sobre la vida y el amor.