Buenos Aires, capital Latinoamericana del Art Nouveau, posee un patrimonio cultural emblemático que representa un momento histórico irrepetible que abarca desde los inicios del siglo XX hasta 1925/1930. Surgido a principios del siglo XX en Europa, el art nouveau dejaba atrás el academicismo y experimentaba con curvas, hierro y cristales en todas las esferas artísticas. En la arquitectura, se destacan los vitrales, las cúpulas y las esculturas inspiradas en la naturaleza y lo exótico. En Argentina se desarrolló gracias a las familias burguesas con poder adquisitivo que contrataron arquitectos europeos empapados de la nueva moda.
A diferencia de otras ciudades exponentes del estilo, como Barcelona y Riga, Buenos Aires se caracteriza por contener edificaciones de todas las escuelas que lo desarrollaron: la francesa (art nouveau), la española (modernismo), la italiana (floreale), la alemana (jugendstil) y la austríaca (secesión). Entre los edificios más destacados figuran la Galería Güemes, el hotel Savoy, el Otto Wulff, el Palacio Barolo, la Casa de los Lirios y la Casa de los Pavos Reales, Confiería del Molino... Todo un patrimonio dado a la belleza arquitectónico de unas luminosas décadas pasadas.
via Photos courtesy of AANBA’s Vice President, Dr Iván Malesani/ La Nación
