Los teatros y los cines son espacios diseñados para hacernos volar a través de la contemplación. Estamos deseando volver a tomarlos como un acto plagado de valor y de poesía.
Hay artistas cuyo estilo y obras reconoces a primera vista. Piet Mondrian (1872-1944) es sin duda uno de ellos con sus composiciones geométricas que mezclan colores y que siguen inspirando a los diseñadores hasta el día de hoy.
Recientemente, la empresa finlandesa Hamari Auditorium, que produce sillones de diseño para cines y teatros, pidió al diseñador Philip Kronqvist un proyecto de arte creativo. De esta colaboración nació un sillón que rinde homenaje a Mondrian: cuando no se usa, parece un cuadro de artista y cuando una persona se sienta en é, los colores se convierten en reposabrazos, respaldo y asiento.
Las "vanguardias" suprimieron todo tipo de historicismo y estilos modernistas en los lenguajes ya que estos se relacionaban directamente con poder económico. Con la intención de encontrar un lenguaje ideal para adaptarse a la era industrial buscaron la creación de diseños funcionales, teniendo en cuenta estudios para optimizar todo aquello que se relaciona con la estructura y la forma (minimizar procesos, costos, piezas, tecnologías, etc.). La industria exigía una reducción a lo esencial.
Eso bien los sabía Piet Mondrian, el artista holandés que creó su obra en torno a la revista De Stijl, principal órgano de difusión neoplasticista.
Para tipos como Mondrian, el arte debía ser representado a través de líneas rectas y colores puros. En caso de Mondrian, esto se debía a que lo rectilíneo y lo cromáticamente puro era un símbolo de la expresión del orden cósmico.
Esto está vinculado a las teorías teosóficas que estaban de moda en la Europa de la belle epoquey que a la larga no es más que un intento de abstracción diferente al de Kandinsky. Mucho más ordenado, más matemático… y más frío.
Hamari Auditorium: Web
