No todo el mundo dispone en los baños de sus hogares de una lujosa ducha de obra como las que hay en un spa, o de una cómoda mampara; somos muchos los que tenemos la típica bañera o plato con la cortina de plástico correspondiente, esa que cuando se pega al cuerpo produce una de las sensaciones más desagradables que existen.
Todos los que tenemos la típica, asequible y molesta cortina de ducha, estamos de enhorabuena, porque con este ingenioso invento ahorraremos en la factura del agua, haremos que el pesado compañero de piso no alargue sus duchas hasta la eternidad y, además, contribuiremos con el medio ambiente haciendo un gasto responsable.
Elisabeth Buecher es la creativa mente que ha ideado esta cortina de ducha única y práctica llamada "Spiky".
La artista cree que su instalacion tiene un claro objetivo; en sus propias palabras, "Mi propósito es provocar un debate sobre los problemas del agua y hacer que las personas sean más conscientes con su consumo".
La artista, con sede en Londres, ha fabricado una cortina de ducha inflable con una serie de conos suaves que se llenan de aire si la ducha dura demasiado tiempo; tras cuatro minutos de agua corriente, un sensor en el grifo dispara el peculiar mecanismo para recordar al bañista que su tiempo de higiene personal se ha terminado.
Este ingenioso artefacto sirve para concienciar con mucho humor sobre algo que no tiene nada de gracia, el gasto irresponsable que hacemos de nuestros recursos.
https://www.youtube.com/watch?v=v=9HVgem3brVQ
Elisabeth Buecher: Web



