Tardes de verano, o del final del verano en las que los jóvenes se echan en la hierba recién segada, huele a la tierra mojada y la vida brota con ardua pasión y extraña languidez.
Son los paisajes que nos regala el pintor francés Gerard Schlosser (1931), artista conocido por su pintura hiperrealista hecha a partir de fragmentos de historias. Trozos de belleza e ingravidez mundana.
A Schlosser se le ha asociado con el Movimiento de Figuración Narrativa y su trabajo destaca por tener un marcado carácter pop art “francés”. Su obra posee una perspectiva muy cinematográfica en la que el artista retrata partes específicas de escenas figuradas donde predominan, eso sí, fuertes dosis de narrativa sobre la intimidad, la sensualidad y el sexo, tratados de una forma evocativa.
