La belleza de la música de Erik Satie nos hace volar hacia universos únicos

Suenan los primeros acordes de piano de Tres Gymnopedies y empezamos a ser leves como plumas de gaviotas que cambian de estación, o como las hojas que mecen la madera de los bancos que duermen en los parques del otoño. 

 

DOMINGO J SANCHEZ erik satie gynmopedie slide

 

También puede ser que nos hagan sentir seres pequeños, tan pequeños que nuestros cuerpos nos queden grandes como niños disfrazados de mayores. Puede generar que queramos sumergirnos en las profundidades abisales, donde el único oxígeno es el que llevamos en nuestros pulmones floreados, y el tiempo que nos queda, será el mismo que tiene un pez cuando es atrapado por algunas redes traicioneras en la superficie soleada y cegadora. Poco pero intenso, nada nos importa, todo fluye, todo es emoción cuando suena Erik Sartie.

Músico francés de principios de siglo XX, considerado en su juventud por sus maestros de música como un compositor nulo, consiguió la fama en el París más modernista gracias a sus románticas piezas de piano y a sus creaciones cabareteras. Era extravagante, loco, paranoico y se denominaba así mismo como "Gymnopedista" en vez de como músico o compositor. A sus obras las bautizaba con palabras inventadas por él, como las famosas "Gynnopedias" o "Gnossienes", y consiguió entrar en el conservatorio de música de París ante la sorpresa de muchos, pasados ya los 40 años.

satie logis santiago rusinol 1891

Cliente asiduo del famoso café parisino, "Le chat noir", se codeó con los artistas más influyentes de su época, como el compositor Claude Debussy o Maurice Ravel. Solo estuvo con una mujer en toda su vida, la pintora impresionista Suzanne Valadon, de la que estuvo profundamente enamorado. Murió solo, en su habitción parisina en 1927, siendo presa de la locura. Tras su muerte, sus amigos descubrieron, entre otras cosas, los secretos de su mente delirante a través de anotaciones sin sentido que escribía en sus partituras, que probablemente no compusiera nunca con su piano y que vivió en la más absoluta miseria a la que él denominaba "La muchacha de grandes ojos verdes".

 

 

Contemporáneo de Miguel de Unamuno, Henry de Toulouse-Lautrec, Ramón del Valle Inclán o Vasili Kandinsky, Satie nació en el hermoso pueblo normando de Honfleur, en la desembocadura del Sena.

Componía piezas breves para piano en una época en que la mayoría de los compositores escribían obras para grandes orquestas. Pensaba, además, que la nueva melodía post-romántica podía resurgir del canto gregoriano y manifestó su admiración por la música oriental. Pero su evolución musical se encaminaría pronto hacia la caricatura, convirtiéndose en ejemplo del nuevo arte francés y tomando como modelo la música del cabaret, del circo, el music-hall, los cafés-concierto y el jazz.

Satie también cantaba al amor:

"Entendí tu angustia, querido enamorado, y cedo a tus deseos.

Hazme tu amante. Lejos de nosotros la sabiduría. No más tristeza.

Anhelo el instante precioso en que seremos felices. Te quiero."

Gracias Erik Satie por las toneladas de belleza y emoción...

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