‘Cómo ser perfecto’: lo imprescindible de la vida en un poema de Ron Padgett

Padgett, poeta de lo mínimo, nos recuerda dónde se encuentra la perfección de la vida.

Ron Padgett como ser perfecto 11El poeta Ron Padgett

 

El ser humano se ha especializado a lo largo de su historia en crear reglas para vivir. Laicas, religiosas, con fundamento científico, basadas en la reflexión filosófica, personales, colectivas… la lista puede ser cuantiosa pero el objetivo persiste: resolver ese misterio que parece ser la vida.

¿Qué pasaría si nos diéramos cuenta de que, después de todo, el problema no existe y vivir es más sencillo de lo que creemos? Al final, para vivir, parece que hace falta poco: valor, honestidad, compasión, hacer el bien tanto como sea posible. ¿Pero qué más?

El poema que compartimos a continuación, acompañado con algunas de las ilustraciones que Jason Novak hizo para una edición especial de How to Be Perfect, es una síntesis preciosa de esa sencillez. Es posible que su longitud dé la apariencia de lo opuesto, pero lo cierto es que su elocuencia radica más bien en el contenido y no en la forma. Su autor, Ron Padgett, amante de lo mínimo, eligió para la composición eso que todos los días, a final de cuentas, hace nuestra vida y que, por no considerarlo así, a veces tendemos a creerlo trivial o menor.

Cabe mencionar, por último, que Padgett es el autor de los poemas que, salvo otra indicación, se leen en Paterson, la película que Jim Jarmusch dirigió en 2016. No parece casual que Jarmusch haya elegido a Padgett como una especie de “poeta oficial” de la cinta, pues de algún modo ésta intenta capturar y transmitir esa belleza esencial de la vida que usualmente nos rodea y que a veces dejamos de ver, por estar distraídos u ocupados en otra cosa.

La poesía, sin embargo, siempre vuelve y siempre nos hace volver.

 

CÓMO SER PERFECTO

Duerme.

No des consejos.

Cuida tus dientes y encías.

No tengas miedo a nada que esté fuera de tu control. No tengas miedo, por

ejemplo, de que el edificio se caiga mientras duermes, o de que alguien a quien

amas muera súbitamente.

Come una naranja todas las mañanas.

Sé amable. Te hará feliz.

Eleva tus latidos a 120 pulsaciones por minuto durante 20 minutos

cuatro o cinco veces por semana haciendo cualquier cosa que te guste.

Desea todo. No esperes nada.

En primer lugar, cuida las cosas que están cerca de tu casa. Ordena tu cuarto

antes de salvar al mundo. Luego salva al mundo.

Ten en cuenta que el deseo de ser perfecto es quizás la expresión encubierta

de otro deseo –ser amado, tal vez, o no morir.

Haz contacto visual con un árbol.

Sé escéptico a toda opinión, pero trata de encontrar algún valor en cada

una de ellas.

Viste del modo que te guste tanto a ti como a quienes te rodean.

No hables rápido.

Aprende algo cada día. (Dzien dobre!)

Sé amable con las personas antes de que tengan la ocasión de portarse mal.

No te enojes por más de una semana, pero no olvides aquello que te hizo enojar. Mantén tu ira al alcance de la mano y obsérvala, como si fuera una bola de cristal. Luego agrégala a tu colección de bolas de cristal.

Sé fiel.

Usa zapatos cómodos.

Planifica tus actividades para que reflejen un equilibrio grato

y variedad.

Sé amable con los mayores, incluso aunque sean odiosos. Cuando llegues a

viejo, sé amable con los jóvenes. No les tires tu bastón cuando te llamen abuelo. ¡Son tus nietos!

Vive con un animal.

No pases demasiado tiempo con grandes grupos de personas.

Si necesitas ayuda, pídela.

Cultiva una buena postura hasta que se vuelva natural.

Si alguien asesina a tu hijo, consigue un arma y vuélale la cabeza.

Planifica tu día para que nunca debas correr.

Muestra tu aprecio a las personas que hacen algo por ti, incluso aunque les

hayas pagado, incluso aunque te hagan favores que no pediste.

No malgastes el dinero que podrías dar a aquellos que lo necesitan.

Espera que la sociedad sea defectuosa. Luego llora cuando te des cuenta de que es mucho más defectuosa de lo que creías.

Cuando pidas algo prestado, devuélvelo en mejores condiciones.

Utiliza objetos de madera en lugar de objetos plásticos o metal, tanto como sea posible.

Mira el pájaro que está allí.

Luego de la cena, lava los platos.

Cálmate.

Visita países extranjeros, excepto aquellos cuyos habitantes hayan

expresado su deseo de matarte.

No esperes que tus hijos te amen, pueden, si quieren.

Medita acerca de lo espiritual. Luego ve un poco más allá, si tienes ganas.

¿Qué hay allá afuera?

Canta, cada tanto.

Sé puntual, pero si llegas tarde no des una larga y detallada

excusa.

No seas demasiado auto-crítico ni  demasiado auto-complaciente.

No pienses que el progreso existe. No es así.

Sube las escaleras.

Imagina qué querrías que ocurra, y luego no hagas

nada que lo convierta en algo  imposible.

Desconecta tu teléfono al menos dos veces por semana.

Mantén limpias tus ventanas.

Extirpa cualquier indicio de ambición personal.

No uses la palabra extirpar muy a menudo.

Perdona a tu país de vez en cuando. Si eso no fuera posible, vete

a otro país.

Si estás cansado, descansa.

Siembra algo.

No deambules por las estaciones de trenes murmurando: “¡Todos vamos a

morir!”

Cuenta entre tus verdaderos amigos a gente de diferentes momentos de tu vida.

Disfruta de los pequeños placeres, como el placer de masticar, el placer del agua caliente corriendo por tu espalda, el placer de una brisa fresca, el placer de quedarse dormido.

No exclames: “¡No es maravillosa la tecnología!”.

Aprende a estirar tus músculos. Estíralos todos los días.

No te deprimas por envejecer. Te hará sentir más viejo.  Lo cual es deprimente.

Haz una cosa a la vez.

Si te quemas un dedo, ponlo en agua fría de inmediato. Si te martillas

el dedo, sostén tu mano en el aire durante veinte minutos.

Los poderes curativos del frío y de la gravedad te sorprenderán.

Aprende a silbar a un volumen ensordecedor.

Mantén la calma en una crisis. Cuanto más crítica la situación, más tranquilo debes permanecer.

Disfruta del sexo, pero no te obsesiones con él. Con excepción de breves períodos durante tu adolescencia, juventud, mediana edad y vejez.

Contempla todo opuesto.

Si te asalta el temor de que has nadado muy mar adentro, da la vuelta y regresa al bote salvavidas.

Mantén tu niño vivo.

Responde tus cartas sin demora. Utiliza estampillas atrayentes, como la que tienen un tornado.

Llora de vez en cuando, pero nada más cuando estés solo. Luego agradece

cuánto mejor te sientes. No te avergüences por sentirte mejor.

No aspires humo.

Respira hondo.

No seas impertinente con la policía.

No te bajes de la acera hasta que hayas recorrido toda la calle. Desde la acera puedes estudiar a los peatones que están atrapados en el medio del enloquecido y ruidoso tráfico.   

Sé bueno.

Recorre diferentes calles.

Hacia atrás.

Recuerda la belleza, que existe, y la verdad, que no. Mira que la

idea de verdad es tan poderosa como la idea de belleza.

Permanece fuera de la cárcel.

En la madurez, conviértete en místico.

Usa la nueva fórmula con control del sarro del dentífrico Colgate.

Visita a amigos y conocidos en el hospital. Cuando sientas que es

tiempo de retirarte, hazlo.

Sé honesto contigo, diplomático con los demás.

No te vuelvas loco. Es una pérdida de tiempo.

Lee y relee grandes libros.

Cava un pozo con una pala.

En invierno, antes de ir a dormir, humidifica el cuarto.

Comprende que las únicas cosas perfectas son una puntuación de 300 en un partido de bowling y un partido de béisbol con 27 bateos, 27 outs.

Bebe mucha agua. Cuando te pregunten qué quieres beber,

di: “Agua, por favor”.

Pregunta: “¿Dónde está el baño?”, pero no: “¿Dónde puedo orinar?”

Sé amable con los objetos.

Comenzando a partir de los cuarenta, realiza un chequeo médico cada tanto

con un médico de confianza que te haga sentir a gusto.

No leas el periódico más de una vez al año.

Aprende a decir “hola”, “gracias”, y “palitos chinos” en mandarín.

Eructa y tírate pedos, pero en silencio.

Sé especialmente amable con los extranjeros.

Ve teatro de sombras e imagina que eres uno de los

personajes. O todos ellos.

Saca la basura.

Ama la vida.

Da el cambio exacto.

 

Jason Novak Ron Padgett como ser perfecto

Ron Padgett como ser perfecto 2

Ron Padgett como ser perfecto 3

Ron Padgett como ser perfecto 4

Ron Padgett como ser perfecto 5

Ron Padgett como ser perfecto 6

Ron Padgett como ser perfecto 7

Ron Padgett como ser perfecto 8

Ron Padgett como ser perfecto 9

Ron Padgett como ser perfecto 10

 

 

A continuación, os dejamos también el poema de Ron Padgett en su versiónoriginal  en inglés:

 

HOW TO BE PERFECT

Get some sleep.

Don’t give advice.

Take care of your teeth and gums.

Don’t be afraid of anything beyond your control. Don’t be afraid, for
instance, that the building will collapse as you sleep, or that someone
you love will suddenly drop dead.

Eat an orange every morning.

Be friendly. It will help make you happy.

Raise your pulse rate to 120 beats per minute for 20 straight minutes
four or five times a week doing anything you enjoy.

Hope for everything. Expect nothing.

Take care of things close to home first. Straighten up your room
before you save the world. Then save the world.

Know that the desire to be perfect is probably the veiled expression
of another desire—to be loved, perhaps, or not to die.

Make eye contact with a tree.

Be skeptical about all opinions, but try to see some value in each of
them.

Dress in a way that pleases both you and those around you.

Do not speak quickly.

Learn something every day. (Dzien dobre!)

Be nice to people before they have a chance to behave badly.

Don’t stay angry about anything for more than a week, but don’t
forget what made you angry. Hold your anger out at arm’s length
and look at it, as if it were a glass ball. Then add it to your glass ball
collection.

Be loyal.

Wear comfortable shoes.

Design your activities so that they show a pleasing balance
and variety.

Be kind to old people, even when they are obnoxious. When you
become old, be kind to young people. Do not throw your cane at
them when they call you Grandpa. They are your grandchildren!

Live with an animal.

Do not spend too much time with large groups of people.

If you need help, ask for it.

Cultivate good posture until it becomes natural.

If someone murders your child, get a shotgun and blow his head off.

Plan your day so you never have to rush.

Show your appreciation to people who do things for you, even if you
have paid them, even if they do favors you don’t want.

Do not waste money you could be giving to those who need it.

Expect society to be defective. Then weep when you find that it is far
more defective than you imagined.

When you borrow something, return it in an even better condition.

As much as possible, use wooden objects instead of plastic or metal
ones.

Look at that bird over there.

After dinner, wash the dishes.

Calm down.

Visit foreign countries, except those whose inhabitants have
expressed a desire to kill you.

Don’t expect your children to love you, so they can, if they want to.

Meditate on the spiritual. Then go a little further, if you feel like it.
What is out (in) there?

Sing, every once in a while.

Be on time, but if you are late do not give a detailed and lengthy
excuse.

Don’t be too self-critical or too self-congratulatory.

Don’t think that progress exists. It doesn’t.

Walk upstairs.

Do not practice cannibalism.

Imagine what you would like to see happen, and then don’t do
anything to make it impossible.

Take your phone off the hook at least twice a week.

Keep your windows clean.

Extirpate all traces of personal ambitiousness.

Don’t use the word extirpate too often.

Forgive your country every once in a while. If that is not possible, go
to another one.

If you feel tired, rest.

Grow something.

Do not wander through train stations muttering, “We’re all going to
die!”

Count among your true friends people of various stations of life.

Appreciate simple pleasures, such as the pleasure of chewing, the
pleasure of warm water running down your back, the pleasure of a
cool breeze, the pleasure of falling asleep.

Do not exclaim, “Isn’t technology wonderful!”

Learn how to stretch your muscles. Stretch them every day.

Don’t be depressed about growing older. It will make you feel even
older. Which is depressing.

Do one thing at a time.

If you burn your finger, put it in cold water immediately. If you bang
your finger with a hammer, hold your hand in the air for twenty
minutes. You will be surprised by the curative powers of coldness and
gravity.

Learn how to whistle at earsplitting volume.

Be calm in a crisis. The more critical the situation, the calmer you
should be.

Enjoy sex, but don’t become obsessed with it. Except for brief periods
in your adolescence, youth, middle age, and old age.

Contemplate everything’s opposite.

If you’re struck with the fear that you’ve swum out too far in the
ocean, turn around and go back to the lifeboat.

Keep your childish self alive.

Answer letters promptly. Use attractive stamps, like the one with a
tornado on it.

Cry every once in a while, but only when alone. Then appreciate
how much better you feel. Don’t be embarrassed about feeling better.

Do not inhale smoke.

Take a deep breath.

Do not smart off to a policeman.

Do not step off the curb until you can walk all the way across the
street. From the curb you can study the pedestrians who are trapped
in the middle of the crazed and roaring traffic.

Be good.

Walk down different streets.

Backwards.

Remember beauty, which exists, and truth, which does not. Notice
that the idea of truth is just as powerful as the idea of beauty.

Stay out of jail.

In later life, become a mystic.

Use Colgate toothpaste in the new Tartar Control formula.

Visit friends and acquaintances in the hospital. When you feel it is
time to leave, do so.

Be honest with yourself, diplomatic with others.

Do not go crazy a lot. It’s a waste of time.

Read and reread great books.

Dig a hole with a shovel.

In winter, before you go to bed, humidify your bedroom.

Know that the only perfect things are a 300 game in bowling and a
27-batter, 27-out game in baseball.

Drink plenty of water. When asked what you would like to drink,
say, “Water, please.”

Ask “Where is the loo?” but not “Where can I urinate?”

Be kind to physical objects.

Beginning at age forty, get a complete “physical” every few years
from a doctor you trust and feel comfortable with.

Don’t read the newspaper more than once a year.

Learn how to say “hello,” “thank you,” and “chopsticks”
in Mandarin.

Belch and fart, but quietly.

Be especially cordial to foreigners.

See shadow puppet plays and imagine that you are one of the
characters. Or all of them.

Take out the trash.

Love life.

Use exact change.

When there’s shooting in the street, don’t go near the window.

 

via theparisreview | aleph

Cultura Inquieta logo