Dos madres solteras compran una casa a medias para criar juntas a sus hijos

Los precios actuales de la vivienda no ponen las cosas fáciles para esas personas que, por diversas situaciones y circunstancias, tienen que emprender una vida en solitario.

Pero, además, no es solo una cuestión de economía o de precariedad, sino una cuestión cultural y social la que dicta que lo lógico es compartir nuestras vidas y gastos con esas personas con las que decidimos formar una familia.

Pues bien, hay muchas maneras de formar esa familia y muchos modelos de convivencia basados en los lazos sanos y afectivos que pueden darse entre personas que, un buen día, decidieron vivir de una manera digna.

 

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Aunque, de entrada, convivir con otras personas pueda parecer una mala idea, también puede ser una de las experiencias más maravillosas que existen.

Así lo han comprobado dos madres solteras que decidieron comprar una casa juntas en Washington D.C. al darse cuenta de que no podrían hacer frente a la inversión financiera y a la responsabilidad por sí solas, por lo que optaron por compartir sus fondos y sus recursos.

Holly Harper se separó de su pareja a principios de 2018 y, tras un par de años viviendo en un apartamento, quiso invertir en su futuro. “Sabía que iba a ser imposible encontrar un dúplex en Washington D.C. con mi presupuesto de autónoma y madre soltera”. Así que se lo propuso a su buena amiga Herrin Hopper, madre soltera, y decidieron lanzarse a la aventura de la cohabitación.

 

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“Queríamos una propiedad multifamiliar que tuviera espacio para dos unidades de tamaño similar, sin que ninguna durmiera en un sótano”, declara Harper. “También queríamos estar a poca distancia del transporte público y en un barrio seguro para que nuestros hijos pudieran jugar”.

Ahora comparten el cuidado de los niños, los perros y los gastos del hogar. También les permite tener más apoyo emocional que viviendo solas. Harper y Hopper creen que están viviendo un sueño en su nuevo hogar, al que han llamado The Siren House.

Siren es una forma de poder feminista y, además, estamos construyendo una comunidad, una especie de canto de sirena para unir a la gente”. Estos modelos nuevos de familia y de convivencia son una ventana a la esperanza de todas esas personas que no quieren (o no se puden permitir) la soledad.

 

The Siren House: Instagram

 

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