Vivimos una era virtual en la que los filtros y el Photoshop están al alcance de cualquiera con un nivel básico en retoque digital.
Lo que de entrada podría parecer ventajoso a la hora de mejorar esos posts que publicamos a diario y creemos que nos definen, ha dado como resultado una aberrante mutación de los cánones de belleza que, en muchas ocasiones, no tiene nada que ver con la realidad de una belleza natural.
Proporciones corporales que son más propias de un dibujo animado, pieles sin desperfectos que parecen de muñecas y rasgos faciales que parecen sacados de una película de anime son algunas de las características que presentan las fotografías de algunos y algunas influencers que habitan en las redes y, desgraciadamente, tienen miles de seguidores.
Algunas de esas imágenes que pueden hacernos gracia porque son insultantemente falsas, absurdas y ridículas, encierran detrás otro significado que no es tan divertido.
Muchas de las personas a las que se le va la mano con los retoques digitales no es sólo que crean que la imagen grotesca que muestran de ellos es la imagen que deberían tener, sino que no se paran ni un segundo a pensar en quien está recibiendo ese concepto tan distorsionado e inalcanzable de belleza ideal.
Muchos psicólogos llevan años alertando sobre el trastorno dismórfico corporal: una enfermedad mental en el que no se puede dejar de pensar en uno o más defectos percibidos o defectos en la apariencia. Por menor que parezca el "defecto", puede hacer que una persona se sienta avergonzada, intimidada y ansiosa hasta el punto de evitar muchas situaciones sociales y ver su vida limitada y restringida en otros muchos aspectos.
Cuando tienes un trastorno dismórfico corporal, te enfocas intensamente en tu apariencia e imagen corporal, y revisas repetidamente el espejo, te aseas o buscas tranquilidad, algunas veces durante muchas horas al día. El defecto percibido y los comportamientos repetitivos causan un sufrimiento emocional significativo y repercuten en tu capacidad para desenvolverte en la vida diaria.
Puedes recurrir a numerosos procedimientos cosméticos (e incluso quirúrgicos) para tratar de "arreglar" el defecto percibido. Después, puedes sentir satisfacción temporal o una reducción en tu angustia, pero a menudo la ansiedad regresará y es posible que reanudes la búsqueda de otras maneras de arreglar otro "defecto" percibido.
Por increíble que nos parezca, imágenes como las de este contenido son las causantes de que millones de personas en el mundo sientan que jamás podrán alcanzar un ideal de belleza impuesto por una dictadura de la imagen que evidentemente se nos está yendo de las manos.
Sabemos que es difícil luchar con el bombardeo diario que hay acerca de ser físicamente perfectos, pero es urgente que abracemos nuestro cuerpo con sus defectos y sus virtudes porque sólo tenemos uno y es un instrumento increíble con el que poder disfrutar de todas esas cosas reales que hay más allá de las pantallas de nuestros móviles.
