De todos los medios de transporte que hay, entre aviones low cost, autobuses, barcos o coches, nos quedamos con el romanticismo y la comodidad de viajar en tren; si duda, los vagones nos inspiran y nos evocan mil historias y si, encima, tienen un diseño de lujo y ofrecen la posibilidad de pasar la noche en ellos, soñar está más que asegurado.

Entrar en los vagones de estos trenes de lujo es una experiencia llena de atmósferas que pueden recordar, por un lado, a recientes películas futuristas y, por otro, a esas novelas de Agatha Christie en las que los crímenes se resuelven entre pasillos, maletas, ferrocarriles y sospechosos revisores.

La década de los 60 fue la época de crecimiento de la economía de Japón y parte de ese crecimiento se reflejó en la creación de ferrocarriles; las líneas ferroviarias de alta velocidad se inauguraron en 1964.
Durante este tiempo, muchos trenes expresos y nocturnos alcanzaron gran popularidad en el país pero, esos trenes cama, se vieron ensombrecidos por los trenes bala y los aviones, por lo que su popularidad disminuyó después de los años 70 y se empezó a pensar en reinventarlos para volverlos a hacer un medio de transporte atractivo.

Foto de ajitk55
Entre los trenes nocturnos supervivientes a la baja demanda, están el Sunrise Seto y el Sunrise Izumo, dos trenes de lujo que viajan desde Tokio a Okayama y que antes de llegar a Okayama, están conectados formando un sólo vehículo de 14 vagones; después, cada uno se dirige a diferentes destinos.
Los trenes salen de Tokio a las 22.00 de la noche y llegan a las 7:27 de la mañana a Takamatsu y a las 9.58 a Izumoshi; pernoctar en ellos ahorra a los viajeros los gastos de una noche en un hotel y les ofrece una experiencia, cuanto menos, diferente.


Los viajeros tienen cabinas privadas que se llaman "nobi nobi" y que les permite ir tumbados durante el viaje mientras disfrutan del paisaje por las ventanas; aunque los "nobi nobi" son gratuitos, también se puede pagar 17.000 yenes (135 euros) para viajar en las cabinas totalmente equipadas.



Las áreas de uso común incluyen una ducha que los pasajeros pueden usar durante 6 minutos después de comprar una ficha; hay un suministro limitado de estos tokens, por lo que, aquellos que quieran usar la ducha durante su viaje deben comprar una ficha temprano.
Otras instalaciones en el tren incluyen baños, máquinas expendedoras, salones y cafeterías que hacen sentir a los viajeros como en casa.




En las zonas deluxe del tren, donde hay salones revestidos de madera y de aspecto clásico, o habitaciones que parecen de hotel se puede hasta degustar menús diseñados por chefs con estrellas Michelín por el módico precio de unos 8.900 euros.
Sería increíble, aunque fuera una vez en la vida, vivir experiencias e historias en los vagones de un tren así, sin grandes lujos, nos conformamos con un "nobi nobi" y una rápida ducha matutina.





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