Del hortal de su terra galega al estrellato mediático en las américas y medio mundo. Y es que Dolores es ya una celebrity más consagrada que su paisano Cañita Brava.
Los culpables de su fama son su parecido con el inefable presidente y un artículo de la revista Newsweek que le ha dedicado a Dolores Leis, la gallega que posa en su huerto ajena a tanto revuelo.

«Si cambia la pala por un palo de golf, Dolores Leis podría pasar fácilmente por el presidente Donald Trump mirando un golpe corto con el que está particularmente satisfecho en su campo de golf Palm Beach Florida», ironiza Brendan Cole en el artículo de Newsweek donde se relata cómo una mujer de Cabana de Bergantiños.
Todo ocurrió cuando la periodista Paula Vázquez realizaba un reportaje sobre el campo gallego en Nantón, lugar en el que vive la ahora famosa agricultora gallega. Paula le hizo un posado robado y ahora Dolores ya no es una paisana anónima.
Mismo pelete, misma mirada perdida hacia el infinito, misma piel anaranjada, mismo cuerpo de amplias miras, pero seguramente y por el bien de Dolores, distinto corazón y distinto espíritu.

Al preguntarle sobre la popularidad y repercusión que está teniendo la foto en la que sale en primer plano ataviada con ropa de faena y con un sacho al hombro, Dolores sonríe, está contenta, y le resta importancia. Nunca se ha interesado por el mundo digital. Es más, todavía no tiene un teléfono móvil propio.
«Miro todo o que me ensinan as fillas, pero nunca me picou a curiosidade por ter un. Elas din que vou ser famosa por esta foto, pero eu diso non entendo nada».
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