Joanna Swirska, una magnífica tatuadora afincada en la ciudad polaca de Wrocław, considera con cuidado cada una de las representaciones de animales teñidos con salpicaduras psicodélicas de color que emplea en sus tatuajes.
Su tema más recurrente es el sencillo y elegane felino, que llega a aparecer en casi la mitad de sus obras, que se mueven entre la simpatía a la fantasía absurda.









