La gran belleza italiana descansa en los rasgos de Sophia Loren. Su carisma, fuerza y sensualidad han traspasado fronteras, cánones y décadas. Sophia sigue ebulliendo vida y fuego como lo ha hecho su querido Vesubio en tantas ocasiones.
La actriz italiana más famosa de la historia, a sus 86 años, continúa deslumbrando y tan incombustible como siempre. Después de una década de ausencia en la gran pantalla, Sofía Loren volvió a ponerse el año pasado delante de las cámaras, las de su hijo, el director Edoardo Ponti, y desde el pasado mes de julio está entregada al rodaje de La Vita davanti a sé, al que dedica maratonianas sesiones de 10 horas diarias.

Conserva intacto su estilo de diva, el glamur, la intensidad dramática, la voluptuosidad, la belleza explosiva y el poder de atracción que la han convertido en mito erótico de generaciones y generaciones y en musa eterna y fuente constante de inspiración para artistas de todas las disciplinas.

Como leyenda del séptimo arte, ha servido de modelo para Penélope Cruz, a la que a menudo se compara con la diva italiana. Como en su reciente interpretación en la última película de Pedro Almodóvar, Dolor y Gloria. “Tanto Pedro como yo nos hemos inspirado siempre en la figura de Sofía Loren.
"Es un modelo, además de una amiga”, ha señalado en una entrevista en la televisión pública italiana Penélope Cruz, que en numerosas ocasiones ha declarado su admiración total por la Loren. Con la actriz española compartió reparto la italiana en 2009 en el que hasta ahora ha sido su último largometraje: Nine, el musical de Rob Marshall que también reunió a Nicole Kidman, Marion Cotillard, Daniel Day Lewis, y Judi Dench.

Hija de la actriz Romilda Villani (1914-1991), nació en Roma, pero creció en Pozzuoli, cerca de Nápoles, en la casa de su abuela. Su padre había decidido seguir su vida lejos de ellas, por lo que se crió en una taberna familiar en la que su madre tocaba el piano ante una clientela de soldados, en plena Segunda Guerra Mundial.
El primer trabajo artístico fue en fotonovelas. A los 15, se enamoró de Carlo Ponti, a quien consideraría años después "el padre que no tenía": Loren se había presentado como candidata a Miss Roma, certamen del que Ponti, productor, era jurado. Más de 20 años de diferencia. El flechazo terminó en un matrimonio y dos hijos.
Con más de 50 películas a sus espaldas, La Loren, sigue siendo una de las estrellas más luminosas del universo. Estas fotografías nos acercan un poco más al mito y a la mujer, esa de mirada innolvidable y de labios infinitos.



















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