Gran parte de la magia que tenían esos cuentos de hadas que nos contaban de niños y de niñas era poder imaginar cada uno de los escenarios en los que se desarrollaba la historia, la acción y la moraleja, porque siempre había una.
Todos y todas hemos dado forma en nuestras cabezas a la casa de la bruja de Hansel y Gretel, o la de los enanitos de Blancanieves, o la de los osos de "Ricitos de oro". Esas casas pueden llegar a hacerse realidad, pero la moraleja de este cuento es totalmente diferente.
Imaginad ir andando por un bosque de las entrañas de Rusia y encontraros con esta casita blanca y verde de madera que respira folclore por todos sus muros e invita a soñar con todas las historias que escucharon y sintieron sus paredes.
Puede que una familia la levantara en su momento con la ilusión de poder disfrutar del paraje y del calor de un hogar que ahora ha sido esclavo del tiempo, la decadencia y quién sabe si de las circunstancias desfavorables que ahora asolan el territorio.
Las imágenes son de la exploradora urbana Polina Reznik, que captura edificios y lugares abandonados en las profundidades de Rusia. Esta hermosa casa antigua en algún lugar lejos de la civilización podría ser el reflejo de lo que nos está pasando ahora.
A pesar de que la casa tiene ese encanto propio de todos los lugares abandonados y dejados a su melancólica suerte, es triste pensar que la soledad que ahora sufren sus techos y sus suelos podrían ser la consecuencia directa de nuestros estúpidos comportamientos.
