Los 30 son los nuevos 30, por Raquel González

Los 30 son los nuevos 30, por Raquel González

No paro de ver por ahí en tazas, camisetas y tableros de Pinterest la típica frase de “Los 30 son los nuevos 20”. Y esto me hace preguntarme: ¿acaso tienen algo de malo los 30? ¿Por qué tenemos que disfrazarlos de otra cosa?

Cumplir 30 es como los meses de entretiempo en Madrid, nadie sabe muy bien qué hacer. Tienes amigos casándose, otros terminando la carrera, amigas embarazadas y otras que no se pierden una fiesta. Tú intentas ubicarte en medio, sin saber si deberías ahorrar para una hipoteca o para el próximo viaje a Lisboa.

Fotografía de Rosaa Twoo via Pinterest.

Por un lado, te dicen que es el mejor momento de tu vida: más estable, más segura, más tú. Por otro, te recuerdan todo lo que “deberías” tener ya resuelto: pareja estable, casa propia, un trabajo que te llene (y te pague bien, claro), y si puede ser, planes de bebé. Y mientras tanto, tú aún no sabes ni que vas a cenar esta noche.

A los 30 también empiezas a compararte con lo que tus padres habían conseguido a tu edad, y claro, sales perdiendo. ¿Quién puede competir con aquellos tiempos en los que podías comprarte una casa, mantener una familia de 4 y te sobraba dinero para el coche y las vacaciones en Torrevieja? 

Valerie Lemercier junto a sus padres en la ficción de 'Los 50 son los nuevos 30'. Caramel Films.

De repente empiezas a notar cosas raras, la gente que te atiende ya es más joven que tú, el conductor de Uber tiene 22, los personajes de las series que has visto toda tu vida tenían 25 cuando empezó la trama.

¿Te acuerdas del capítulo de Friends en el que Rachel cumple 30? En el quinto visionado ya no lo ves igual. Esta vez lo ves siendo Rachel, con la misma edad y la misma cara de “¿cómo hemos llegado hasta aquí?”, y de pronto ese episodio que antes te quedaba super lejano, te está contando a ti. 

Chica con vaso de agua
Rachel en Friends.

Por si fuera poco, te descubres renunciando a sueños que ni siquiera habías tenido. El otro día me puse muy triste al pensar que ya era muy tarde para ser deportista de élite. Luego me acordé de que nunca he hecho deporte en mi vida y se me pasó un poco el disgusto.

De lo que no queda ninguna duda es de que a los 30 te conoces mejor. Te has llevado ya unos cuantos golpes, has dicho sí cuando querías decir no y has aprendido a irte de los sitios donde no te sientes bien. A los 30 puedes tener dudas, pero también tienes herramientas. No tienes todo claro, pero sabes cómo buscar respuestas. Y sí, igual te duelen las rodillas de vez en cuando, pero también sabes cuándo decir “no, ese chupito no me lo quiero tomar” sin sentir que estás fallando a todos tus amigos y que te van a abandonar por no ser la reina de la fiesta. 

No hace falta disfrazar los 30 de 20 para que sean valiosos. No necesitamos que nos vendan la juventud eterna. Lo que necesitamos es dejar de tener miedo de cumplir años como si eso fuera sinónimo de perder valor.

Los 30 son los 30 de siempre y créeme, eso está fenomenal.

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