Los motivos que a cada persona le llevan a recolectar algo, sólo esa persona los conoce. Hay quien lo hace con discos, otras con sellos o libros y luego está él, que lleva medio siglo recogiendo piedras de río.
Durante más de medio siglo, Lineri ha recopilado y clasificado piedras del río Adigio, en el norte de Italia, por su forma: perfiles humanos, cabezas de animales, herramientas y demás.
Resulta bastante curioso pensar en qué se le pasó por la cabeza en ese momento en el que decidió comenzar esta original colección inanimada.

Nacido en 1937 en Albaro, Italia, este hombre vive actualmente en Zevio, cerca de Verona. Trabajó en una zapatería y más tarde fue enfermero hasta 1985. Zevio está a orillas del río Adigio, donde Luigi encuentra sus tesoros petrificados.
Desde aproximadamente 1970, Lineri organiza las piedras de forma creativa, observando rostros y formas en su interior, conectándose con culturas antiguas. Su colección, expuesta en dos salas y un granero, a menudo la denomina como "santuario" o "catedral".

Lineri también escribe poesía y crea pinturas y cerámicas. Su colección presenta formas como peces, perros, cabezas de ovejas y cuerpos femeninos. Los visitantes reaccionan emocionalmente ante las piedras, sintiendo su energía.

Aunque este particular coleccionista espera que alguien preserve su "piedracoteca", también contempla devolver las piedras a su hábitat natural para cerrar un círculo tan redondo como algunas de las piezas que llevan décadas acompañándolo.