Cada 2 de mayo se conmemora el Día Mundial Contra el Acoso Escolar, una fecha que nos recuerda una realidad incómoda pero urgente: miles de niños, niñas y adolescentes sufren en silencio dentro de las aulas.
Por María Galán
"Sé que es hiriente, que a ti te duele, que tú lo explicas y la gente no lo entiende. Que no es gracioso que te molesten, te sientes aislado, el señalado, el diferente."
El acoso escolar no es solo un problema que afecta a las víctimas, sino una herida que atraviesa a toda la sociedad.
¿Cómo podemos cambiarlo?
"Todo es oscuro, claustrofóbico. Un dolor recorre el tórax, no respiras, sientes pánico, es agónico. Los golpes ya no duelen, los insultos no se escuchan. El amor es tan bonito no es tu culpa."
Mi nombre es María Galán, soy criminóloga especializada en prevención de conductas antisociales y mediadora escolar. Pero, ante todo, soy una persona profundamente comprometida con la infancia y la adolescencia. Desde que me gradué, dedico mi trabajo —y mi voz— a visibilizar y transformar realidades que muchas veces se silencian.
A través de mi cuenta @crimieducativa_, intento crear espacios de reflexión y acción, acercando la criminología y la educación a quienes más lo necesitan. Esta canción nace de esa vocación: unir mi profesión con mi pasión por la música para alzar la voz contra el bullying.
Este año, y junto con el rapero Pablo Tapia, más conocido como Kombo, hemos querido alzar la voz de una forma distinta: con música. Y lo hacemos con una canción que no solo habla de dolor, sino también de esperanza, prevención y transformación.
Querubín, DE Kombo
El bullying: una violencia que crece en silencio
El bullying no es cosa de niños. Es una forma de violencia que puede adoptar muchas caras: golpes, insultos, aislamiento, humillación, bromas, acoso online.
Según datos recientes, en España el acoso escolar y el ciberacoso afectan a un 9,4% del alumnado, según datos de la Fundación ANAR. Y el 90% de los casos de bullying quedan impunes, siendo este país el primero en el ranking dónde más casos existen.
Es un dato aportado por la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar. Detrás de cada número hay una historia. Y muchas veces, detrás de una historia, hay un silencio impuesto por el miedo o la incomprensión.
Porque el bullying no solo daña a quien lo sufre. También deforma la mirada de quien lo permite, normaliza el maltrato en quienes lo presencian y rompe el tejido social que deberíamos cuidar en nuestras escuelas.
"Faltan medios eh, falla la educación. No es problema de niños, niños tienen depresión. Por favor, hace falta intervención, no subestimar el problema de un menor."
¿Por qué una canción?
Desde pequeña, la música ha sido mi refugio. Hoy, como criminóloga especializada en prevención, también la veo como una herramienta poderosa para educar, concienciar y transformar.
Esta canción nació desde el corazón, en colaboración con el artista KOMBO y el equipo de mediación del IES San Vicente Ferrer de Valencia, con el objetivo de visibilizar el dolor del acoso y ponerle nombre a lo que muchas veces se calla. Pero también para recordar que hay salida, hay apoyo, y que la prevención comienza escuchando.
Cada verso de la canción está pensado para llegar a quienes lo necesitan: niños, niñas, adolescentes, educadores, familias, profesorado. Porque todos tenemos un papel en la construcción de entornos seguros, donde el respeto y la empatía sean la base de la convivencia.
Más que una canción: un mensaje
En la letra hablamos del miedo de ir al cole, de la soledad en medio del bullicio, pero también de esa mano que se tiende, del valor de pedir ayuda, de la importancia de no mirar hacia otro lado.
"Todo cambia, nada permanece. Las malas rachas no son para siempre. Eres fuerte, no decaigas. Arraiga tu amor a quien sabes que te quiere.
Un día sin esperarlo, un compañero se acerca preocupado. Se interesa por cómo te encuentras. Un ángel sin alas, se cumplen las promesas."
Queremos que esta canción se escuche, se comparta y se convierta en una herramienta para hablar en casa, en clase, en los pasillos del cole. Que abra puertas a la conversación, que despierte preguntas, que derribe estigmas.
La prevención no es solo poner normas. Es educar en valores, enseñar a resolver conflictos desde la palabra, acompañar emocionalmente al alumnado, invertir en recursos y en personal cualificado.
Como sociedad, tenemos la responsabilidad de crear espacios donde cada niña, niño o adolescente pueda ser quien es sin miedo a ser juzgado o rechazado. Y eso empieza escuchando. Escuchando de verdad.
Hoy, te invito a escuchar esta canción. Pero no solo con los oídos. Escúchala con el corazón, con la mirada puesta en tu entorno, en tus hijos o hijas, en tus alumnos o alumnas, en tus compañeros y compañeras.
Compártela. Coméntala. Úsala como excusa para hablar del tema en clase, en casa, con amigos. Porque solo hablando, entendiendo y actuando, podremos acabar con el bullying.
Porque la música puede ser grito, puede ser consuelo, y también puede ser revolución.
Crimieducativa: Instagram
