¿Pasas demasiadas horas haciendo scroll? ¿Sientes la necesidad de postear cada paso que das? ¿Crees ser una persona esclava del like? ¿"Tengo redes, luego existo" es uno de tus lemas?
Detrás de la adicción a las redes sociales hay una explicación psicológica que arroja luz sobre esta manera que, desde hace unos años, tenemos de entender la vida y de relacionarnos con los demás y nuestro entorno.
En un artículo, Fátima Servián Franco, psicóloga general sanitaria especializada en tratamientos de insatisfacción corporal y profesora en la Universidad Internacional de Valencia, nos revela varias claves sobre una de las adicciones más extendidas del siglo XXI.
Está claro que las redes sociales (RR. SS.) no son malas o peligrosas de por sí. Sin embargo, el riesgo de su uso excesivo o poco saludable es innegable. Puede comprometer nuestra salud mental y generar dependencia emocional hasta tal punto que, tras un largo debate, este hábito ha podido clasificarse dentro de la categoría de "adicciones comportamentales".
¿Qué es la adicción a las redes sociales?
Aparte de las adicciones que habitualmente conocemos como tales, existen las llamadas "adicciones comportamentales", que están vinculadas a patrones de comportamiento compulsivo y problemático de conductas específicas. Algunos ejemplos pueden ser el juego, las compras, el sexo, el trabajo, el ejercicio físico o el uso de la tecnología.
Cualquier conducta normal placentera es susceptible de convertirse en un comportamiento psicológicamente adictivo. Estas adicciones comparten algunas características comunes con las adicciones químicas, como la pérdida del control, la tolerancia (la necesidad de aumentar la frecuencia de la actividad para obtener el mismo efecto) y la interferencia en la vida diaria.
La adicción a las redes sociales se define por su uso problemático y abusivo. De acuerdo a datos obtenidos por Global Web Index, la mayoría de los usuarios de Internet pasan casi 7 horas diarias en línea. Implica una dedicación desproporcionada de tiempo a la navegación e interacción, a menudo a expensas de responsabilidades cotidianas y relaciones interpersonales significativas. Se trata, en definitiva, de una relación de dependencia.
Otros de los síntomas y signos comunes pueden ser: la preocupación por la aprobación y validación del contenido publicado, la sensación de ansiedad cuando, por algún motivo, no se puede acceder a las redes o la tendencia a compararse con otros usuarios en términos de popularidad, estilo de vida o logros personales.
Principales causas de esta adicción
La adicción a las redes sociales suele ser el resultado de una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales. Veamos algunos de ellos:
Recompensas cerebrales: recibir likes, comentarios o mensajes positivos activa el sistema de recompensa del cerebro. Este proceso hace que se libere dopamina, un neurotransmisor vinculado al placer, de manera rápida y fácil.
Problemas de autoestima: la baja autoestima puede llevar a una necesidad constante de validación externa, utilizando las interacciones como una forma de compensar la falta de autoconfianza.
Acceso fácil y normalizado: el uso de estas herramientas está tan normalizado en nuestra sociedad que ya no nos sorprende ver a todas las personas chateando, leyendo noticias o reproduciendo videos en sus dispositivos.
Principales consecuencias y efectos de la adicción a redes sociales
Este hábito llevado al extremo contribuye a problemas de salud mental como los trastornos de la conducta alimentaria, la ansiedad, la depresión y la sensación general de insatisfacción.
La relación de la sintomatología depresiva con esta adicción alerta sobre cómo algunas personas intentan salir de la depresión a través de aquello que les hunde más: el mundo digital.
Otro de los efectos más notables es el impacto negativo en los vínculos. La sobredimensión en el mundo digital puede generar una desconexión con la vida real, debilitando las relaciones interpersonales. También se asocia con una disminución de la calidad del sueño y la capacidad de concentración.
Tratamiento
La diferencia principal entre una adicción a sustancias y una adicción comportamental está en el enfoque del tratamiento. Mientras que el abordaje de la primera suele implicar la distancia absoluta a la sustancia adictiva, el de la segunda, como la adicción a las redes sociales, no exige necesariamente abandonar por completo la actividad en cuestión.
En este caso, y siempre y cuando la situación no sea crítica, el enfoque terapéutico suele centrarse en desarrollar hábitos saludables y aprender a controlar los impulsos en lugar de optar por la abstinencia total.
Piensa en cuánto tiempo de tu día a día inviertes en las redes sociales, qué vacío pretendes llenar en busca de un puñado de likes y sé consciente de toda la realidad y la verdad que hay más allá de tu pantalla.
