Harta de la imagen perfecta que todos proyectamos en Instagram, Chessie King decidió hacer fotografías comparativas para mostrar la verdad.
La red visual por excelencia es maravillosa e inspiradora. Pero las vidas, cuerpos e incluso relaciones perfectas que mostramos continúamente en ella, pueden llevarnos a sentir frustración y tristeza a quiénes sentimos que no cumplimos con estas expectativas.
La propia Chessie comenzó con esta línea de publicaciones "hace unos años, nunca habría publicado esto, todo lo que me importaba en ese momento era ser lo más delgada posible, ir al gimnasio tantas veces como pudiera por semana y contar cada una de las calorías que comía" explica.
Un día decidió dar un giro a su vida y preocuparse por ser feliz y sentirse a gusto en su propia piel.
Las fotos de la influencer acostumbraban a ser fotografías "perfectas". Hechas estudiadamente para que su cuerpo se viera con una cintura más estrecha, unas piernas más largas y en general un cuerpo más estilizado.
Sin embargo, a raíz de su decisión, King empezó a compartir el lado verdadero de cada foto perfecta y como en función de la luz o de la pose, sin siquiera edición ni retoque, la imagen puede cambiar por completo.
"Esta soy yo. Este es mi cuerpo. Sin ángulos favorecedores, sin luces favorecedoras, solo yo y mi cuerpo sintiéndome en la cima del mundo. No fuimos hechos para ser muñecas Barbie que lucen increíblemente bien las 24 horas, estamos hechos para ser humanos" escribió en una publicación para explicar su cambio de enfoque.
Chessie rechazaba de esta forma los ideales poco realistas, apuntándose a la tendencia del "bodypositive" y haciendo gala de un sentido del humor ejemplar con comentarios como "este no es un anuncio de embarazo".
Incluso ante las críticas de los trolls sobre su cuerpo, Chessie decidió demostrar porque no hay que hacer caso de ellas. Modificó digitalmente su cuerpo siguiendo las recomendaciones de sus haters. Este es el resultado:
Chessie King: Website | Instagram
















