La virtud de la autosuficiencia no tiene nada que ver con ser independiente, pagarte tus propias facturas o vivir solo. Ser autosuficiente es estar bien con uno mismo y con los demás, adaptarse a los cambios y saber aceptar, asimilar y relativizar.
Según la psicóloga Valeria Sabater, Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia, las personas autosuficientes aúnan una buena autoestima y un gusto particular por la independencia.
Les gusta decidir por sí mismas sin tener que depender de otros, no temen la soledad y suelen ser esas figuras a las que a veces cuesta entender, puesto que no siguen convencionalismo alguno.
Básicamente las define su libertad de pensamiento y estos son los cinco pilares básicos que los caracterizan:
1. Se sienten los únicos responsables de su propia vida

Esto implica que no dejan sobre hombros ajenos sus decisiones. No dependen de lo que los demás hagan, digan o esperen de ellos para actuar.
Son reacios a cumplir expectativas ajenas, se limitan a seguir únicamente sus deseos, metas personales y aspiraciones en cada etapa de sus vidas. Asimismo, asumen sus propios errores y fracasos para adquirir valiosos aprendizajes y seguir avanzando.
2. Se centran en lo que sí está bajo su control y aceptan lo que está fuera del mismo

Autosuficiencia es por encima de todo tener la vida bajo control y sentirse libre a la hora de decidir el propio camino. Ahora bien, hay un aspecto que define a este tipo de personalidad, son conscientes de que que hay muchas cosas que escapan a su voluntad, a esa capacidad para controlar lo que les envuelve.
Las decepciones, las pérdidas, las crisis o los giros del destino son aspectos que uno no puede prever. Sin embargo, las personas autosuficientes las aceptan, saben encarar la adversidad e intentan siempre sobrevivir a cualquier circunstancia.
3. Son hábiles en inteligencia emocional

Un rasgo muy característico de las personas autosuficientes es que suelen pasar mucho tiempo consigo mismas y ese contacto con la propia soledad les ha permitido aprender a regular sus emociones.
El autoconocimiento que traza su esencia, se combina con la habilidad para gestionar sentimientos, racionalizar pensamientos y regular en todo momento la propia conducta. La inteligencia emocional impulsa esa autosatisfacción existencial tan común en los hombres y mujeres autosuficientes.
4. No son frías ni despegadas, valoran en todo momento la autenticidad

En ocasiones, esa independencia en el carácter de los y las autosuficientes, puede hacernos pensar que son frías y que siempre van marcando distancias.
No es cierto. Las personas autosuficientes sí aprecian la cercanía afectiva, pero son selectos a la hora de establecer vínculos.
Valoran la autenticidad, los afectos sinceros, la amistad verdadera, las alianzas que enriquecen y que no limitan ni vetan la propia libertad. Son figuras de nuestra sociedad que no necesitan demostrar nada a nadie, pero que se deleitan de los vínculos que nutren y que saben respetar su forma de ser.
5. La seguridad personal y la satisfacción les definen

Es común que durante una buena parte de nuestra vida nos sintamos apegados a muchas de nuestras figuras cercanas. Adquirir una independencia plena en todos los aspectos implica desarrollar una buena confianza en nosotros mismos.
Más tarde, y a medida que vamos descubriendo de lo que somos capaces, llega la satisfacción por lo que somos, por nuestro potencial y valía. Todo ello se enhebra con el hilo de la autoestima y el del amor propio, esenciales en las personas autosuficientes.
Gracias a Valeria Sabater