Podríamos decir que la humildad es la virtud humana por la que desarrollamos conciencia de nuestras propias limitaciones y debilidades, y que nos ayuda, además, a obrar en consecuencia.
Aunque parezca mentira, la humildad es una característica que ha empezado a estudiarse hace poco de manera aislada en la psicología social y de la personalidad. Y es que hasta los años 90 la psicología no se había parado a estudiar rasgos de la llamada "psicología positiva" tales como el orgullo, la compasión, la determinación, la positividad o la alegría.

Daryl Van Tongeren, psicólogo del Hope College de Míchigan declara que “la investigación acerca de la humildad va en aumento y a una gran velocidad”. El especialista también explica que este interés se debe por una necesidad de actualizar el estudio sobre las personas y exponer incógnitas que marcarán próximos estudios y avances.

No es el único que apuesta por el tema, la profesora de psicología de la Universidad de Pepperdine, Elizabeth Krumrei Mancuso realizó un estudio a través del cual evaluó a un grupo de voluntarios en un aspecto que ella llamó humildad intelectual. El análisis pretendía estudiar la conciencia de los diferentes puntos de vista con respecto a temas políticos y sociales de los diferentes sujetos que formaban parte del mismo y su percepción sobre hasta que punto eran completos y fiables.
Krumrei descubrió que la humildad no está relacionada con el coeficiente intelectual ni la afiliación política, sino que más bien tiene que ver con la curiosidad, la reflexión y la apertura de mente.
Pero además, en otro estudio -aún en desarollo-, la profesora pidió a 587 adultos que respondieran a un cuestionario pensado para medir sus niveles de humildad intelectual. “Me siento menospreciado cuando otros discrepan conmigo en temas que son importantes para mí” o “La mayoría de las veces, otros tienen más cosas que aprender de mí que yo de ellos” son algunas de las afirmaciones recogidas que demuestran que la humildad no es un bien abundante en nuestros días.

Por el contrario este y otros estudios demostraron que las personas más humildes son menos agresivas y más tolerantes con otras personas que tienen ideas políticas, religiosas o sociales diferentes a las suyas por lo que nos estamos perdiendo mucho al no cultivar este rasgo psicológico. “Estos descubrimientos quizá explican el hecho de que no se puedan manipular con facilidad las opiniones de las personas que tienen una humildad intelectual alta”, afirmó Krumrei Mancuso.
Pero además, la profesora defiende que ser humide puede ser también fundamental a la hora de mantener una relación estable y de gozar de una buena salud mental pues podríamos considerar la humildad como una hierramienta psicológica que nos ayude a dejar a un lado los resentimientos, a afrontar los engaños con serenidad y a perdonarnos a nosotros mismo. Visto así, todo son ventajas.

Son muchos los interrogantes sin resolver sobre el tema, como por ejemplo la capacidad de que la humildad pueda ser aprendida. Pero a menudo suele coincidir que quienes están más abiertos y dispuestos a trabajar la humildad suelen ser los que menos la necesitan y viceversa, quiénes más la necesitan suelen ser más reticentes a cultivarla.
Hay que tener cuidado, como siempre, lo mejor está en el equilbrio, pues un exceso de humildad también puede provocar retraimiento social, una baja autoestima o incluso una excesiva desconfianza e inseguridad.
h/t: The New York Times