Justo antes de que un equipo sueco de cuatro personas empezase a hacer senderismo, kayak y bicicleta, en una agotadora carrera de resistencia de 430 millas (casi 700 kilómetros), a través de la selva amazónica, se sentaron para una comida rápida juntos. Fue entonces cuando el miembro del equipo, Mikael Lindnord, observó a un perro vagabundo, andrajoso, de aspecto miserable. Sintió compasión por él y decidió darle una de sus albóndigas, pensando que sería el fin de su relación.
El equipo debió de causar una fantástica impresión sobre el callejero, porque continuó siguiendo a los aventureros atletas mientras se abrían camino a través del lodo y terrenos peligrosos.
Una vez los cinco cruzaron la línea de meta, como el 12º mejor equipo del mundo, los atletas decidieron llamar al perro callejero Arthur y tratarlo de una grave herida que tenía en la espalda cuando lo conocieron. El equipo también resolvió la forma de llevar su compañero de regreso a casa, a Suecia, con ellos, gracias a una campaña de Twitter para recaudar los fondos necesarios. Ahora, Arthur lleva una vida feliz y saludable en Suecia con Lindnord, el hombre que compartió la albóndiga que lo inició todo.
Como si no fuerar suficiente, el equipo ha creado la Fundación Arthur, una organización de caridad para apoyar a los perros callejeros necesitados de un hogar amable y seguro .









